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PRIMERA PARTE. La motivación del artículo.

La introducción no podía ser otra que la transcripción de la controversia que origina las consideraciones aquí vertidas. Deseamos aclarar que no se citará el nombre de la comunidad en que se generó la controversia –no atribuible a esta-, porque se requiere rendir honor a sus integrantes, como administradores, que en todo momento demostraron poseer una envidiable estatura moral, que se puso de manifiesto, cuando se vieron precisados a tomar decisiones con respecto de este hilo de conversación especifico, y que amenazaba con desbordar los límites de una buena, debida y respetuosa conversación.

También pensamos que el directamente involucrado en la conversación que se pasará a transcribir, será el primero que se quejará con respecto a que no habría autorizado su reproducción – el sistema que acostumbra utilizar, es el de infringir ofensas confiando en que los agraviados, se abstendrán de decir nada, so pena de ser excluidos de la comunidad Steampunk.-, a este punto debemos de aclarar que la conversación transcrita, resulta ser pública y no existe impedimento para ser difundida, máxime que de la transcripción que se realiza; se aprecia la promoción de actitudes de intolerancia, dirigidas en contra de un determinado sector de personas…

Demos con la transcripción de una controversia que se generó en fecha 10 de mayo de 2017, la cual versa en los siguientes términos:

“Johannes Serpens: gracias XXXXX, aunque debo decir que lo dicho no es mas que una broma -aunque se basa en un autentico comentario-. En México -a pesar de lo que puedan decir algunos puristas desde sus gabinetes- en la realidad de las reuniones, eventos y platicas, a no pocos nos parece mas atrayente la contracción steamers, en olvido de los significados que se les pueda atribuir.

(intervención del administrador)
México es muuuuy grande y desde luego abarca más que un puñado de aficionados de una ciudad. Steampunks es la palabra y si me llaman purista por tener 3años de dirigir una revista del tema y publicar relatos…mejor purista que mero aficionado villamelón.

(intervención del administrador) … en este grupo no consideramos la existencia de aficionados “villamelón”, por favor modere sus adjetivos para referirse a otros camaradas.
Todos merecen respeto.

Pero si de puristas de gabinete?
Yo solo digo algo que pienso. Prefiero ser purista que villamelón. No llamaba a nadie en específico …

(…)

Probablemente se esté personalizando lo que no es, y explico.

Ante la frase

“En México -a pesar de lo que puedan decir algunos puristas desde sus gabinetes- en la realidad de las reuniones, eventos y platicas, a no pocos nos parece mas atrayente la contracción steamers”

Yo afirmo que México no es representado por un puñado de aficionados, pues las posturas son muchas y variadas. Afirmo que no, que no les decimos steamers, aunque algunos si lo hagan. Ante el comentario previo, yo sería “un purista de gabinete” y por ende mi comentario de “mejor purista que aficionado villamelón”.

No va contra el señor en específico, si no en general.

Desgraciadamente no son pocos los que entran al Steampunk y creen que están descubriendo el agua caliente, haciéndose pasar por expertos opinadores, cuando hay bastante material al alcance para leer y darse cuenta de muchas cosas, pero como tiende a ir en contra de lo que ellos plantean, les llaman entonces “puristas”. Años van que el Steampunk no se desarrolla por eso mismo, por que llegan los “villamelones” (nadie en específico) a querer tomar la batuta ¿el resultado? un steampunk constantemente en la adolescencia.

Espero de esta forma haya quedado más claridad y se entienda que no es mi intención causar problema alguno, si no dejar en claro que aunque cada quien le llame como quiere o mejor le parezca, hay un nombre consensuado desde hace tiempo ya —sea o no una postura purista—y venirse a inventar otro sin antes leer e informarse, o ignorando lo existente, me parece es ser muy pretencioso.

Una disculpa por el post tan largo, el posible mal entendido y el mal rato que este les haya hecho pasar.

Pasen buenos días…”

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SEGUNDA PARTE. Disección de un argumento.

 

“Primero roban las palabras y después les roban su significado.”

 

“Por edicto de la Santa Inquisición, solo la Iglesia se encuentra autorizada para interpretar las escrituras. Por edicto de la Santa Inquisición quien pretenda interpretar las escrituras será reo de la Santa Inquisición…”

(“El Hombre de la Mancha”, versión fílmica de Arthur Miller, 1972.)

 

Nos sorprende y desalienta que a pesar de los años y siglos transcurridos, aún nuestra especie no haya podido ser capaz de desterrar las taras que denuncian nuestras actitudes intolerantes. No nos engañemos; el hecho de que algunas ideas resulten capaces de evolucionar, se debe única y exclusivamente a que lo hacen sobre la base de otras ideas, de cuya veracidad se pensó a pie juntillas y resultaron fiera y dogmáticamente defendidas, hasta que les llegó el momento en que fueron demostradas como erróneas u obsoletas para su época. La evolución de las ideas, no involucra el destierro de la Intolerancia, pues esta última se alimenta de la entronización de planteamientos y de seguidores dispuestos a defenderlos dogmáticamente a ultranza…

La materia del presente artículo, la constituye la transcripción que previamente hemos realizado en su PRIMERA PARTE, y tiene por objeto demostrar los errores metodológicos en que incurre nuestro entusiasta detractor, para intentar convenceros de la existencia  de una coherente estructura de ideas en torno del Steampunk. Por supuesto que la intención fundamental de este intento, no es el de encausarnos por el buen “camino”, sino más bien, para asumirse como habilitado para denigrar a todos aquellos entusiastas del Steampunk, mediante la anteposición del concepto de encontrarse “autorizado”, “…por tener 3años de dirigir una revista del tema y publicar relatos…”.

El sistema planteado por nuestro murmurador, se encuentra basado en los presuntos meritos que poseerían algunos steamers en contra de la mayoría de los mismos, en razón de las “obras” de los primeros, además de cómo es posible apreciarse de las afirmaciones en sentido de que: “…cuando hay bastante material al alcance para leer y darse cuenta de muchas cosas… hay un nombre consensuado desde hace tiempo ya…”, resulta que dichas obras, tendrían que dar cumplimiento a por lo menos, dos condiciones: Que se encuentren por escrito y que se hayan realizado con bastante tiempo de antelación (ahora nos explicamos por que se resalta la dirección de una revista por tres años…).

La méritocracia que nos propone nuestro sujeto de estudio, se encuentra conformada por todos aquellos integrantes que hayan escrito sobre el Steampunk, y hecho que presumiblemente, los elevaría por sobre cualquier “… villamelón…”, que no resulta ser capaz de entender algo sobre el Steampunk.

Cuando nuestro detractor  se refiere a una intelligentsia Steampunk, y que no dudamos que exista, aunque debemos de poner en entredicho la grandiosidad de sus “descubrimientos”, si atendemos al hecho de que generalmente al hablar sobre conceptos del Steampunk, nos encontramos con que estos no resisten no ya digamos un análisis profundo, sino el de la aplicación del sentido común más básico…

Desde el mismo momento que nuestro disertador, remontada hacia al pasado cualquier “conocimiento” sobre el Steampunk, resulta evidente que el pretender practicar un análisis que pueda partir de nuevos postulados (porque el conocimiento alumbrado por la intelligentsia Steampunk, se encuentra acabado), se encentrará irremediablemente condenado al descubrimiento del “… agua caliente…” (No obstant een que reliadad se dice: “Hilo negro y agua tibia…”), es decir, a la nada de conocimiento (por supuesto, siempre y cuando no existiese nada más que poder encontrar…).

Si no fuese por aquel gusanillo que tiende a infectar con el virus de la insidiosa duda a todo aquel edificio conceptual que se piensa correcta y debidamente estructurado. No resultaría posible evidenciar que el Steampunk, carece hasta de lo más basico, como lo es una denominación formalmente aceptada.

Lo más riesgoso con lo que nos pudiéramos enfrentar cuando nos encontramos en busca de conocimientos, es que no dispongamos con un mínimo de condiciones para efectuar nuestra labor, y entre las que se encuentra tener a disposición de marco conceptual general. Cuando la propia denominación del objeto que nos proponemos analizar, no se encuentra resueltamente definida, parpadean luces rojas de alarma, ¿Cómo se podría practicar un análisis objetivo respecto de algún aspecto integrante de nuestro sujeto de estudio, si hasta de este carecemos de lo más el elemental como lo es su denominación, y por tanto, estando a la deriva sus mismas posibilidades, implicaciones y restricciones? (o será que existe una especial forma de ceguera, que obnubila las capacidades perceptivas de la intelligentsia Steampunk, haciéndoles creer en la “perfección” de un sistema que hecha agua, que antes sus propios ojos, echa agua por cualquier sitio por el que se le mire…). Porque eso sucede en algo que debería de ser tan básico, como contar con un significado específico para la palabra “Steampunk”…

Si el Steampunk comprende (o deseamos que comprenda) tanto a la literatura, la música, las artes escénicas, la plástica, la moda, la arquitectura, el diseño e incluso entre otros rubros, a la forma en que socializamos nosotros, seguidores del Steampunk. Nos encontramos con que las definiciones que disponemos (porque hay tantas, que se ponen en duda su validez), NO comprenden todas estos contenidos…

El Steampunk como objeto de un posible estudio, cuenta con la complicación de que al ignorarse los contenidos admisibles bajo tal denominación, el estudio de un rubro particular se torna complicado (pero no imposible), sino es hasta que se retrocede para tratar de establecer una cabeza de playa, sobre la cual partir en la dirección que resulte necesario. Y es ante esta necesidad, que puede ser tomada en carácter de un repliegue estratégico, o de una oportunidad de oro para que sean los propios steamers, quienes planteen de una definición para el Steampunk, que englobe sus anhelos y expectativas respecto de él. Para que nunca más, alguien (o algunos) ajeno (s) a nuestras personales fantasías, pretenda unilateralmente obligarnos supeditar las propias a unas ajenas, o mucho peor, a algunas que ya se encuentran muertas, dada su impracticabilidad… Que cuando hablemos del Steampunk, lo hagamos en realidad con respecto al elementos más sensible de los steamers; su personal fantasía. Que la palabra Steampunk, no se trate de un concepto tan lejano a nosotros, que nos exija el tener que alcanzarlo, sino por el contrario; que nos refiramos a él, lo hagamos en realidad para describirnos tal y como somos.

Así visto, ¿aún es posible que alguien (o algunos) pretendan convérsenos de la presunta existencia de un sistema inherente al Steampunk, que en más de las veces da la impresión de tratarse de un buen par de grilletes conceptuales que nos resulta difícil de entender (no por incapacidad en nuestro raciocinio, sino porque el presumible “sistema” Steampunk, se oculta bajo las sabanas de un lenguaje seudo-intelectual, que en realidad oculta un enorme galimatías…), y aún después de todo esto, ese alguien o “alguienes” pretenden en base de ello, sentirse facultados para denigrar a quienes pretendidamente no dispondrían de ese conocimiento arbitrario? No gracias, así nos encontramos bien.

“… un puñado de aficionados de una ciudad… mejor purista que mero aficionado villamelón… Desgraciadamente no son pocos los que entran al Steampunk y creen que están descubriendo el agua caliente, haciéndose pasar por expertos opinadores, cuando hay bastante material al alcance para leer y darse cuenta de muchas cosas… hay un nombre consensuado desde hace tiempo ya —sea o no una postura purista—y venirse a inventar otro sin antes leer e informarse, o ignorando lo existente, me parece es ser muy pretencioso…”

Resulta sumamente atractiva por lo bien que retrata la transcripción que antecede, a la definición propuesta para la Intolerancia por wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Intolerancia_(sociolog%C3%ADa)cuando señala que:

“… LA INTOLERANCIA resulta ser cualquier actitud plano de las ideas, por ejemplo, SE CARACTERIZA POR LA PERSEVERANCIA EN LA PROPIA OPINIÓN, A PESAR DE LAS RAZONES QUE SE PUEDAN ESGRIMIR CONTRA ELLA. Supone, por tanto, cierta dureza y rigidez en el mantenimiento de LAS PROPIAS IDEAS O CARACTERÍSTICAS, que SE TIENEN COMO ABSOLUTAS E INQUEBRANTABLES…”.

Existen demasiadas definiciones para el Steampunk, y ninguna posee la capacidad de comprender todas aquellas implicaciones que nosotros, los steamers, le atribuimos por descontado. Más aún, ni siquiera en los verdaderos diccionarios de renombre internacional, podemos encontrar una definición para el Steampunk, es más NO resulta ser una palabra admitida (exceptuando al Diccionario Merriam-Webster, el cual realiza un medroso intento cuando define al Steampunk como: “Ciencia ficción que trata de las sociedades del siglo XIX dominadas por la tecnología histórica o imaginaria a vapor.” ¿Dónde se ubicaron las implicaciones que los stramers, atribuimos a la palabra?).

Después de esta pequeña critica a los argumentos de un detractor mexicano, que tiene la desfachatez de denigrar a los steamers de su propio país, calificándolos de sujetos que: “…creen que están descubriendo el agua caliente, haciéndose pasar por expertos opinadores…. Años van que el Steampunk no se desarrolla por eso mismo, por que llegan los “villamelones” (nadie en específico) a querer tomar la batuta ¿el resultado? un steampunk constantemente en la adolescencia…” Debemos de preguntarnos ¿Quiénes en realidad se oponen a la expresión libre del Steampunk, anteponiendo una estructura que ha demostrado ser contradictoria, y sin embargo sostenida de manera fanáticamente intolerante? ¿Quiénes resultan ser los retrógrados?

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