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Steampunk es la palabra para nombrar a una variante dentro de llamado retrofuturismo, el cual se ubica en un alterno Siglo XIX.

Para poder ahondar en el Steampunk en lo particular, debemos primero habar del retrofuturismo en lo general, para poder señalar que es Retrofuturismo toda expresión que asimila en su propuesta visual, de vestir o de hablar, referencias a épocas anteriores –de lo que proviene la acepción “retro”-, pero fusionadas con las propias dela época en que se expresan –el “futurismo” determinado por nuestra contemporaneidad-. La consecuencia de la realización de la puesta en práctica de un ejercicio de retrofuturismo, es presentar una nueva visión de la realidad que aparenta corresponder a una época histórica anterior, pero que conscientemente busca delatarse como una especulación, cuando con toda intención se introducen notas de anacrónicas, mediante la introducción de elementos de la actual época, así puedan simular estilísticamente los motivos artísticos de la época simulada.

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¿Una computadora electrónica en el Siglo XIX?

El Retrofuturismo, no puede ser identificado como recracionismo histórico, ni tampoco como una visión Vintage.

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La recreación de batalla

Mientras que el recracionismo histórico, busca la reproducción puntual de un periodo y/o un momento histórico en particular en todos sus aspectos, y que van desde las formas de vestir –que incluye utilizar materiales parecidos a los de la ápoca-, de ser posible, utilizar auténticos objetos de la época recreada, y hasta la utilización de modismos de trato social vigentes en aquel momento. En el Retrofuturismo sólo se pretende aparentar corresponder a una época, pero no su reproducción puntual.

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El gramófono con reproductor de CD

El Vintage de una recreación de artefactos y ropas de épocas anteriores, con utilizando materiales actuales. Se podría hablar de un recracionismo restringido en cuanto que no pretende reproducir épocas ni hechos históricos, pero a loa vez, amplio en cuanto hace que se permite crear una presunta historicidad.

El Retrofuturismo se encuentra integrado por visiones que se identifican en atención a la apoca que pretenden -como hemos dicho- simular.

CLOKPUNK. Ubicado en la alta edad media, momento del renacimiento y de los trabajos de Leonardo Da Vinci.

STEAMPUNK. Con ubicación en el Siglo XIX. La segunda Revolución Industrial, las epopeyas de exploración, la literatura de Ciencia Ficción, etc.

DISELPUNK. Ubicado en los primeros treinta años del Siglo XIX. Los motores de combustión interna, el belicismo, el gansterismo.

ATOMICPUNK. Centrado en las décadas 40´s y 50´s. La amenaza atómica, las formas “futuristas” de los bienes, Flash Gordon.

Dentro de la clasificación que involucra el término Retrofuturismo, podemos encontrarnos con ejemplos de presumibles retrofuturismos, que sólo contribuyen a demostrar que esta especie, ha sido sujeta a la introducción de categorizaciones arbitrarias, que en la realidad no presentan ningún rasgo de identificación con lo que debe de ser llamado Retrofuturismo.

El CYBERPUNK es un caso excepcional de un presumible “Retrofuturismo”, que desearíamos a nivel emocional que diese satisfacción al concepto. Y sin embargo no coincide con el mismo.

El CYBERPUNK utiliza especulaciones respecto de la Ciencia y la Tecnología de un futuro más o menos cercano, que contrario a la definición del retrofuturismo en cuanto que se trata de una fusión de una época anterior y la actual, se centra en este futuro, con el fin de entresacar una enseñanza moralizante, mucho más identificable con la literatura de Ciencia Ficción que con el Retrofuturismo.

El CYBERPUNK se nos presenta antoja como una forma modernista de contar fabulas que nos previenen de los novedosas conflictos morales que involucran los avances de la Ciencia, la Tecnología y la robótica.

Con la honrosa excepción personificada por el CYBERPUNK, nos encontramos que conjunto a las propuestas retrofuturistas formalmente aceptadas por satisfacer plenamente el concepto del que debe de ser tenido por retrofuturismo. También lo subyacen hay propuestas auto-asumidas como “retrofuturismos”, y que sin embargo, no satisfacer el principal elemento diferenciador de éste; la referencia a una específica época qe debe de resultar anterior a la nuestra.

Generalmente las propuestas auto-asumidas “retrofuturistas”, se estructuran con base de un punto de fuga que desconoce el elemento de “historicidad”, para proyectare hacia planteamientos atemporalmente fantásticos como lo son las hadas o hacia la ecología, como en el caso del GREENPUNK.

Hadas, gnomos, trolls, etc., se nos antoja como una extensión injustificada de la fantasía, que sólo recurre a modelos previamente planteados por la literatura de Fantástica, sin que pueda ser entendido puntualmente el objeto que se pretende.

Consideramos que el ejemplo más contradictorio entre los auto-pretendidos “retrofuturismos”, lo constituya el llamado GREENPUNK, y nos explicamos:

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El GREENPUNK al sumirse en carácter de una propuesta de corte ecologista, no podría justificarse simplemente con la fabricación –de manera artesanal- de bioesferas, o medios biológicos controlados, además de que estas son prácticas comunes en la ecología de viejo cuño. Tan claro como resultó para el ecologismo original, como también resultará inevitable al GREENPUNK, concluir que la diferencia está tanto en las manos de los sujetos en lo particular, como de su interactuación frente a los demás. Es decir; por cuestiones de programa, la militancia se hace indispensablemente necesaria a fin de que el GREENPUNK no desaparezca como propuesta ineficiente…

ACCIÓN es la tarea que se imponen tanto los retrofuturismos, como aquellos que se auto-asumen serlos, cuando todos ellos componen su denominación con el adjetivo “PUNK”.

El asumirse como Punk, es entendido -lejos de que un movimiento contracultural específico, como comúnmente se identifica- como una actitud reivindicatoriamente opuesta a lo establecido. Es decir; el Punk solo hace referencia al hecho de oposición, pero sin señalar el método con que se articulará esta actitud de enfrentamiento.

Una actitud de enfrentamiento implica en si misma, la defensa de una determinada posición normalmente ideológica en las personas, y que solo puede serlo de esta última manera en los cuerpo sociales, como lo son los retrofuturismos, siempre y cuando en realidad resulten ser “PUNK”.

El Punk visto como una actitud reivindicatoria a un nivel social, exige un encontrarse sustentado en una ideología articulada cuya particularidad reside en que resulta ser opuesta a la aceptada –sin que sea necesario introducir el criterio subjetivo de lo “correcto” y lo “incorrecto”-. Y siendo la coherencia de la articulación ideología, la que podrá determinar la efectividad del método elegido para el enfrentamiento.

La acción requiere de un método. Y métodos de enfrentamiento presentan un espectro que desde el pacifismo –que corresponde a un método de acción, y no una justificación a la apatía- la participación “encubierta” dentro del contexto a que opone, y por último, el enfrentamiento frontal…

La palabra “PUNK”, no establece el método de acción de debe de ser utilizado. No obstante que existan individuos que asuman erróneamente, que el único posible método para reivindicar su oposición sea el enfrentamiento directo y físico. Pero afortunadamente son los pocos.

La coherencia ideológica, conlleva el forjamiento de una percepción particular de la realidad, y de cómo debe de comportarse esta. Se establece visión cultural que al ser opuesta a la que socialmente es aceptada, la convierte en una visión contracultural.

El método de acción de las contraculturas se encuentra condicionado por los recursos de que puede echar mano, y que son los mismos que les ofrece de la época en que nacen estas propuestas contraculturales -pareciera una paradoja que las contraculturas resulten refractarias a la utilización de los recursos que les ofrecen por ejemplo, las tecnologías de la información. Pero la realidad es que su utilización involucraría una contradicción con respecto de su ideología…-. Así es posible identificar que son las nuevas tecnologías, y particularmente de las de comunicación, son las que en realidad fungen como fiel de balanza para determinar una división de propuestas contraculturales, pre y post tecnologías de la información.

Las propuestas contraculturales previas a la masificación de los métodos de comunicación, conciben a la Ciencia y la Tecnología, como la principal fuente de los males de la Humanidad –guerras, tecnificación de la Sociedad, alienación, etc.- y como las herramientas fundamentales sobre la que se preserva el Status Quo. Por lo que resulta natural que la Ciencia y la Tecnología, sean tomadas como elementos que deban de ser rechazados en su conceptualización de lo que debería ser entendido en carácter de una Sociedad ideal.

El caso más representativo de una propuesta contracultural alumbrada previamente a las tecnologías de la información, y que integra su propuestas ideológica, el rechazo al avance técnico. Lo constituye el movimiento jipie.

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Los jipies rechazan a la Ciencia y la Tecnología, por considerarlos la fuente de muchos males, viendose en la obligación moral de rechazarlos hasta el nivel de prohibirse su utilización, además de contraponerles los experimentos sociales de las comunas. Además de refugiarse en las practicas New Age, porque al rechazar a la “Civilización”, también involucraba dar la espalda a la civilización occidental basada en esa idea.

Y no es que el movimiento jipie fuese retrogrado, sino que resultaba ser una respuesta idónea a la condición de cosas vigente en ese momento, así como apropiada a esa época. Pero no adecuada para nuestra época… Cada época obtiene la Contracultura que le resulta apropiada. Ahora podemos entender porque es que las contraculturas anteriores a las tecnologías de la información, son tan refractarias a la asimilación de la Tecnología…Una contracultura Had Hoc para toda época, y con los medios que le ofrece su momento…

Las contraculturas post tecnologías de la información, si llegaran a concebir a la Ciencia y la Tecnología como malas, sólo les atribuirían una participación circunstancial, y que en virtud de este atributo de circunstancialidad, resultaría posible reencauzar sus objetivos.

Las actuales propuestas contraculturales que son también las alumbradas dentro de las tecnologías de la información, son conscientes de que cuentan con medios efectivos –nunca novedosos porque de siempre ha convivido con ellos- para incidir socialmente –tampoco ven la necesidad de autoexclusión porque el mundo no es tan sórdido-, además de que tienen a su disposición un medio que contribuye a ubicar en igualdad de circunstancias de confrontamiento, y desprovistas de elemento de violencia-, al particular y a las organizaciones comerciales y estatales; el Internet.

Es de todos conocidos, que el Internet se ha convertido en el medio reivindicatorio de demandas más efectivo, al igual que ha generado sus particulares formas de acción militante –puede provocarse que un sistema “se caiga” con una acción coordinada de ingreso a un sitio, en una cantidad de usuario que saturen las posibilidades del sistema atacado. Así como que también se han creado nuevas mitologías, como lo es la de Guy Fakes, que reuslta mejor reconocida como el personaje enmascarado de la película “V de venganza”, o por el grupo militante ANONYMUS. El Guy Fakes del Internet, no es aquel hombre antimonárquico que deseó hacer volar al parlamento. Este Fakes, ni si siquiera se ve impelido a hacer uso de la violencia –no se requiere en el medio digital-, para establecer sus reivindicaciones.

Las nuevas contraculturas, vienen gestionando el cambio social desde adentro de la Sociedad. Buscan una trasformación de terciopelo.

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STEAMPUNK

El Steampunk nace como denominación y sólo por lo que hacía a su expresión literaria– porque desde hacía tiempo atrás, se venían presentando expresiones particularmente visuales “proto-steampunk” expresamente en el Cine –entre las décadas de los setentas y ochentas del Siglo XX, las cuales se encontraban basadas en un “extraño estilo histórico”, la cual, podría recibir un nombre determinado por la tecnología de la época, y mismo que podría ser “Steampunk”, según lo propuso K.W. Jeter autor de la novela Morlock Night. Dando inicio a una serie de problemas que parten del hecho de la carencia de definiciones.

El Steampunk se presenta como un caso de clasificación problemática, dado que se cuenta con limitados indicios de lo que puede ser entendido como Steampunk, y que se limita a la certeza de que se trata de un ejercicio fantástico ubicado en el periodo histórico del victoranismo, y lo que le otorga un “extraño estilo histórico”, además de que debe de encontrarse relacionado con la tecnología de la época… ¿Quiénes y en qué momento, decidieron atribuir la denominación “Steampunk”, a las expresiones musicales, visuales, artesanales e incuso sociales de seguidores de una historicidad alternativa para un Siglo XIX imposible, prescindiendo proporcionar una definición clara sobre lo que debería de ser entendido como Steampunk en todas estas vertientes?

El Steampunk, a causa de la ausencia de una definición establemente totalizadora, ha crecido desorganizadamente en todas direcciones posibles y admitidas simplemente por virtud de la aclamación de la Vox Populi –esto resulta evidente cuando en las redes sociales resulta admitida todo tipo de imagen que porte la etiqueta “Steampunk”…- generando un dilatado espectro de posibilidades estilísticas y de ejecución, y que propicia que no pocos auto-asumidos “artistas” o “creadores” deseen montarse en la ola de la ventaja comercial que les ofrece el hecho de que el Vintage se encuentre de moda, y que el juego de época que se aprecia en el Steampunk, pase fácilmente como Vintage para su introducción en alguna obra, de algún motivo que rememore al Siglo XIX. De esta manera, estaremos ante una creación que puede ser considerada ya como Vintage, ya “Steampunk”… Aunque en realidad no debería de importarnos aquellos compradores, a quienes engañan los “creadores” comerciales. Aunque si debe de condierarse introducir una nota de alarma, el que esto suceda al amparo de la palabra Steampunk.

La totalidad de lo que se conoce como Steampunk, presenta un seguimiento de grado por parte de sus adeptos. A unos les puede interesar la totalidad de las implicaciones del Steampunk, mientras que otros pueden resultar específicos el hecho artesanal, la música, la vestimenta, su literatura, etc., lo que corrobora en ello mismo, la existencia de una disparidad cualitativa, y en donde también se percibe que la ausencia de directrices se encontraría suplida por una percepción en el fuero interno de que es lo que satisface nuestras necesidades, así como que sería lo que en lo personal, percibamos como Steampunk…

Si bien el escenario donde se encuentra el Steampunk entendido como compendio de elementos, parecería oscuro. También es cierto que una definición que habría nacido incompleta, puede ser considerado como poseer un vaso medio vacío, o considerarlo como un recipiente con posibilidades de ser colmado con nuestras aportaciones.

La ausencia de una definición totalizadora para el Steampunk, podría ser vista como la posibilidad de ofrendarnos a la seguridad –y control- de que nuestras acciones, puedan ser planeadas y reguladas por leyes de obediencia obligatoria. O que la misma falta de elementos de una definición, nos procure el ejercicio de libre arbitrio en aras de la construcción del Steampunk que personalmente nos satisfaga. Finalmente no se cuentan con leyes, sino apenas con algunos principios. Si a nosotros nos satisface una visión del Steampunk del orden contracultural por la conveniencia que involucra el carecer de leyes, no requiere de dictadores, jueces y policías encargados de obligarnos a hacer cumplir algo que debe de ser ejercido de manera libremente espontanea.

Si el Steampunk, contempla un elemento de inconformidad –y que resulta resaltado por Bruce Sterling, otro de los creadores de Steampunk literario-, y dado que aparece como concepto entre las décadas de los setentas y ochentas del Siglo XX, resulta apropiado ubicar a dada su convivencia junto a las tecnologías como “post tecnologías de la información”, en el espectro que hemos enunciado para las expresiones contraculturales.

“…En primer lugar, el steampunk es una crítica de la tecnología no ludita…” Manifiesto del Profesor Calamity

El Steampunk es incapaz de expresar relación con la Ciencia y la Tecnología, como una basada en el “amor-odio”. Ama la tecnología por las ventajas que le proporciona, pero le resulta imposible odiarla sin conferirle personalidad. En el Steampunk, la Ciencia y la Tecnología no pueden ser consideradas más que herramientas, cuya maldad o bondad se encuentra determinada por las inclinaciones de su usuario, por tanto resulta un error atribuir características humanas a las máquinas.

Aunado a lo anterior, percibimos que es el mercado, con su afán mercantilista; el que contribuye a la degradación de lo que esencialmente debe de ser considerado como humano, al condicionarlo a la cantidad, calidad y novedad de la tecnología que se pueda consumir…

Si es el ser humano quien mediante el uso y abuso vicioso de la Ciencia y la Tecnología, demuestra cómo se auto-concibe y de la manera en que las utiliza. Resulta evidente que debe de ser estructurado un esfuerzo tendiente a resaltar las connaturales características y atributos de los seres humanos por sobre el comercio, el consumo y del papel de la Ciencia y la Tecnología en su existencia.

El Cyberpunk que desde su nacimiento, se caracterizó por tratarse de un planteamiento absolutamente literario. Nos ha proporcionado las fabulas apropiadas a las condiciones del Siglo XXI, así como las moralejas que le resultan absolutamente apropiadas. Mientras que en materia literaria, el Steampunk se ha venido desempeñando,diríamos de manera “discreta” contando historias, pero sin imponerse tareas un poco más elevadas… Aunque para ser justos con el Steampunk, ni Bruce Sterling en su “Guía de Usuario del Steampunk” (2008), ni del contenido de los manifiestos del Profesor Calamity (2014) y deJake Von SALT (2011), se desprende que se atribuya peso ideológico a la literatura Steampunk.

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Sterling, Calamity y SALT, resultan omisos al momento de señalar el peso específico que conllevaría la literatura Steampunk, y aun cuando debería de atribuírsele el papel propagandístico que resulta común en los movimientos contraculturales, en los cuales, y en no pocos casos, existen textos tenidos como fundamentales de sus ideologías. Pareciera como si la literatura Steampunk, no hubiese reivindicado su responsabilidad de constituirse en la conciencia y programa del Steampunk. Aunque siempre existe la posibilidad de reencauzar el camino.

El método de acción del Steampunk, es entendido como uno práctico militante que privilegia la actuación con toda la apariencia Steampunk. Por supuesto que no nos referimos a la conformación de brigadas de la chistera, apostadas en las esquinas de las calles dando caza a quienes no convergen con el Steampunk. Además de que tanto ideológico como metodológicamente esto sería imposible: El Steampunk sería sólo el nombre de un planteamiento de corte humanista –el Humanismo se contrapone al belicismo-, además de que su forma de acción es recurrir a la tecnología –el democrático Internet-.

La forma de acción que propone el Steampunk, recurre al empleo de la inteligencia y capacidad manual de sus seguidores, para que sean estos, quienes efectúen primeramente una tarea interna de revaloración de la esencia humana, mediante el reconocimiento de sus capacidades de creación. Las artes y la artesanía, corresponden a los medios idóneos para logar la auto-afirmación de las implicaciones de considerarse ser humano. El hecho de crear, implica la preexistencia de un creador…

La creación como actividad encaminada a la autoafirmación, queda maximizado mediante su enfrentamiento al mercado. Se le demuestra depender menos de él, al demostrarle que cuenta con la capacidad de producir satisfactores. Pero sin que exista nuevamente un rechazo absoluto al mercado.

Resulta inevitable recurrir al mercado, pues no todo puede ser producido artesalmente. Aunque también, no todo puede ser adquirido en el mercado… c0mo lo es todo aquello que implica un ser humano… En la medida en que las personas tomen conciencia de ser individuos, es que se podrán sostener tratos de comercio más limpios.

“… Los Steampunks rehuyen el consumismo de la cultura popular. Deliberadamente reducen a lo mínimo [en lo material] sus vidas escogiendo poseer un par de cosas de calidad más que armarios llenos de bienes producidos en masa… Los Steampunks quieren comprar algo sólo una vez y poder pasarlas a nuestros hijos. Incluso mejor, queremos ‘hacer’ algo una vez, algo que usemos cada día para el resto de nuestra vida. Algo que nos recuerde cada vez que lo usemos que tenemos esa habilidad. Algo que nadie más en el mundo tenga.” Manifiesto de Jake von SALT

En el acervo de técnicas de acción de la militancia contracultural, se encuentra la de la producción artesanal de satisfactores.

Los productos elaborados al seno de las visiones contraculturales, tienen como fin primero, el de proporcionar a sus integrantes, bienes “auténticamente” propios de dichas expresiones. Lo cual, por sí mismo delata el hecho formal de que el uso de estos productos, crea un sentimiento de pertenencia a tal o cual expresión contracultural.

Ante la posibilidad de hacerse de un producto que se encuentre en el mercado formal o del fabricado artesalmente dentro de un movimiento contracultural, y si se trata de un seguidor el movimiento, éste adquirirá el de producción artesanal –lo que implica la existencia de un mercado cautivo. Que como concepto, resultará fundamental en el momento de definir los grados de lealtad para con las contraculturas…-. Además que quién se hace con un producto propio de la visión contracultural de que se trate, es plenamente consciente de que ese acto, se trata de uno que concreta efectos socializantes, por un lado; refuerza el sentido de pertenencia grupal, y por el otro, fomenta la economía de movimiento.

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“Lealtad”, “fortalecimiento” y “economía”, son conceptos utilizados en Economía, y como se habrá apreciado, también se encuentran presentes al momento de referirnos a los métodos de acción contracultural.

Los bienes producidos por las contraculturas, se encuentran provistos de un segundo mensaje –el más importante, a ojos de las contraculturas- implícito, y se es el que se presenta como la justificación de la militancia contracultural: Resultan ser productos dotados de la vida que les confieren sus creadores, mediante el uso de técnicas de producción artesanal -lo opuesto a la idea de corporación y de producción masificada- como atractivo que promueve su compra.

En una dinámica en que un bien de consumo, no presenta características de autor –el ser humano-, sino que se encuentra homogenizo por su producción masificada. Resulta claro que a los seres humanos, se les habría retirado la posibilidad de autoafirmarse como individuos, mediante el producto de su trabajo –la modalidad más recurrida de autoafirmación, si no existe posibilidad de desempeñar las tareas de aquellos quienes se diferencian del común de los demás por capacidades de excepción…-. Entonces, en una Sociedad de mercado ¿qué podrá surtir como factor individualízante para el común de la gente?, solamente la practica –aunque bastante inestable- de posesión de bienes de producción masificada… El aparente contrasentido de nuestra afirmación, requiere de un complemento; la posesión de productos de producción masificada, para poder concretar la ficción de “individualidad” o “status”, exige que su poseedor tenga la capacidad de adueñarse de aquellos bienes cuya producción sea limitada -Edición Limitada, Premium, etc.- o de que su precio resulte tan prohibitivo, que muy pocas personas puedan acceder a su posesión -a causa de la idea de status, es que existe en mercado de las copias…-.

La consecución de “individualidad” en una economía de mercado, resulta inestable al centrarse en la idea de posesión de bienes. El talón de Aquiles de esta estructura es la misma idea sobre la que se basa; el anhelo de poseer. Basta que que el bien sobre el que se deposita la idea de “individualidad” o “status”, resulte reemplazado por una versión novedosa, para que se destruya el espejismo de la diferencia, y se tenga la necesidad existencial de poseer lo que es novedoso, y así, por una cíclica eternidad… El Steampunk es un discurso en contra de la obsolescencia.

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