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En un principio se consideró que bastaría con un artículo para exponer de manera sucinta, tanto la base, como los métodos utilizados por el Steamlinismo. Lo que a lo largo de la elaboración de las notas necesarias, en donde apreciamos la necesidad de un mayor desarrollo sobre algunos puntos que consideramos fundamentales tanto para la compresión de la presencia del Steamlinismo, así como del sistema sobre el que basa su existencia, bajo la consideración de que este se trata de un tema que incide directamente sobre el Steampunk.

Con motivo de la elaboración del presente material, nos vimos envueltos las consideraciones que despertaban nuestras directas vivencias, cuando en algún momento, nos vimos atosigados por el Steamlinismo aquí tratado… Aunque tampoco debemos de llegar a pensarnos unos “mártires” por defender nuestra fe en el Steampunk, ni como unos sobrevivientes. Sino como algunos que –y esperamos que otros también lo encuentren- contaron con la oportunidad de percatarse que el Steamlinismo obedece a una meditada y difundida simulación de la realidad que parecer tener como fin, la eliminación del libre pensamiento de los fieles seguidores del Steampunk…

Ahora recordamos que en alguna ocasión alguien –por supuesto un steamlinista-, nos recriminada que el Steampunk no necesitaba de ser salvado. Por la lectura que se haga del presente material, se pondrán comprender las motivaciones de este sujeto para realizar estas manifestaciones. Así también, consideramos que no nos corresponde la “salvación” del Steampunk en su conjunto, puesto que brindaría la impresión de que nosotros seriamos quienes tendrían la última palabra sobre el Steampunk, cosa que no es correcta cuando entendemos al Steampunk como una actividad de índole personal, en la que cada uno de sus seguidores va edificando su visión de cómo le resulta funcional su visión sobre el Steampunk. No resultaría efectiva a la práctica de la individualidad, la existencia de unas reglas estáticas para el Steampunk. Preferimos si afirmar que si nos estamos salvando al Steampunk, pero el Steampunk que defendemos es aquel que nosotros deseamos para nosotros y nadie más, pues cada uno se encuentra en aptitud de hacer defensa del suyo, cuando se encuentra cierto de que su acepción del Steampunk es igual de valiosa que la de los demás.

Para contestar a aquel steamlinista. Si estamos salvando al Steampunk y lo hacemos refiriéndonos a nuestra particular acepción del Steampunk, porque no admitimos que se menosprecie nuestra libertad de elección y autonomía de pensamiento, concretamente en nuestra individualidad.

Cuando el movimiento del Steampunk es apreciado en el mundo virtual procurado por la Red, encontramos que gran cantidad de información relacionada con el Steampunk, va desde aquella que hace referencia a su génesis; “… en sus inicios, se trataba de un subgénero literario…”, pasando por aquella que pretende explicar las influencias y derroteros que ha tomado éste movimiento – casi siempre carente de la rigurosidad que podría ser esperada, cuando de ella se espera obtener datos claros que contribuyan al establecimiento de algunas directrices aplicables a un movimiento conformado por personas -, hasta encontrarnos materiales que en contrario a lo que manifiestan sus autores, en absoluto son “entretenidos” y  ni mucho menos “graciosos”, sino que resultan ser ofensivos, contribuyendo al establecimiento de divisiones entre los seguidores del Steampunk.

En este último tipo de materiales, se desprende una tendencia a invocar una pretendida inteligencia “superior” dentro del Steampunk, que se arropa de la “autoridad” de determinar lo que debe o no, ser considerado como Steampunk. Esta “autoridad” auto-investida, se encuentra fundada única y exclusivamente en la consideración de lo más endeble, de que: “A un mayor tiempo de pertenencia dentro del Steampunk, le corresponde la adquisición de una mayor “experiencia” sobre el tema”. Y afirmación que contribuye a establecer una diferenciación entre los steamer´s auto-considerados como “veteranos” y quienes debe de asumirse en carácter de “novicios”…

Así como que el mundo virtual de la Red, es prolífico en materiales tendenciosos y claramente encaminados al apuntalamiento de una estructura a la que podríamos llamar un “Clasismo Steampunk Ilustrado”. También existe una tendencia que considera que el conocimiento relativo al Steampunk, debe de ser difundido de una manera democrática. Esta tendencia, se caracteriza por renunciar al personalismo que involucra la idea de algunos de asumirse como “decanos del Steampunk” – con su conocidísimo “Yoyismo”: Yo soy esto, yo soy lo otro… ¿les parece conocido?. “El Steampunk no posee unos pretendidos “arcanos”, cuyo acceso se encontraría reservado a los “iniciados”, todos poseemos la misma habilidad y capacidad para entenderlo”, bien podría ser esta la divisa de esa visión democrátizante del Steampunk, la que “curiosamente” resulta ser la posición menos difundida, y por tanto poco conocida…

En el artículo anterior –del cual, este es su continuación- llegamos a la conclusión de que la más natural de las posiciones que podría ser tomada con respecto al Steampunk; posee una naturaleza que coquetea metodológicamente con anarquismo y que puede muy bien ser tomada en consideración para contrarrestar al autoproclamado “poder” dentro del Steampunk…

Por último, mencionaremos que este ensayo tocará y tratará de explicar los fundamentos sobre los que descansa el Steamlinismo (y cuyas motivaciones fueron tratadas en el artículo anterior), bajo la consideración de que una vez identificados estos, resulta mucho más factible y efectivo contrarrestar sus efectos. Demos pues inicio:

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El método utilizado por el Steamlinismo para preservar el estado de cosas sobre el cual se sustenta, recurre al engaño, la amenaza y por último; la supresión de la oposición –así sea solo dentro del mundo digital de la Red, el cual el Steamlinismo entiende como un medio de masivo de propalación de agresiones -. El Steamlinismo utiliza –más bien, manipula- la inseguridad psicológica que pueden albergar algunas personas, que les resulta difícil asumirse como sujetos provisto de opiniones independientes e igual de valiosas, los cuales son proclives a asumir que debe de existir un único y autentico criterio normativo del Steampunk enunciado por una entidad ajena a ellos, y visión que debe de ser seguida a pie juntillas…

“Pues si es el la inseguridad de la que alimenta el Steamlinismo, se debe de dejar de alimentar a éste tomando en nuestras manos una actitud segura”. Es la conclusión a que la mayor parte de nosotros, arribaríamos de manera inmediata. Pero en realidad, el problema reside no en la facilidad con que se puede enunciar esta conclusión, sino en la dificultad de implementar está en nuestra realidad objetiva…

De hecho, existe infinidad de personas que pueden sustentar esta conclusión antes referida, pero en virtud de diversas consideraciones –donde también se encuentra la inseguridad revestida bajo otra apariencia-, queda obstaculizada la posibilidad de romper de manera definitiva con la dinámica inherente al Steamlinismo.

Se podrá decir: “¿Yo? Perdonen, pero no gusto de iniciar peleas, no soy afecto a la política, etc., además de que en realidad soy pacifista”. ¡Ja!, esta resulta una excelente afirmación, si quien la emitiera, resultara proferida por alguien a quien no le importara lo que pudiera suceder hacia adentro y alrededor del Steampunk… Pero no nos ocupemos de quienes son ajenos al Steampunk, sino de aquellos que considerándose inmersos dentro de este movimiento contracultural, y que sin embargo no encuentren inconveniente en expresar esas consideraciones.

Primeramente debemos de reconocer que concebirnos ajenos a las implicaciones que son inherentes al hecho de manifestarnos como seguidores del Steampunk, no es otra cosa que un autoengaño que tiene como fin mantener la consciencia tranquila: Mal favor hacemos a nuestra elección, cuando esta no comprende a los principios que involucra una verdadera elección. Es más; adquirir un compromiso en la escena contracultural, no necesariamente involucra asumir una posición política –de hecho, el Steampunk ni siquiera exige este tipo de posicionamientos… -, como podría pensarse. Sino que se simplemente se adquiere el compromiso de contribuir en la preservación de un conglomerado de personas que comparten un interés común y que mediante su unión también resulta preservado el interés que los unifica y les brinda cohesión como grupo. ¿Se tendría que asumir una posición política al pertenecer a por ejemplo; un equipo deportivo? Por supuesto que no. El Steampunk visto de esta manera–y es como muchos lo vemos-, es la oportunidad ideal para poder socializar con todas aquellas personas que comparten nuestro interés por una opción, si bien fantástica; no menos necesaria para incentivar tanto nuestra creatividad, como para fortalecer nuestros lazos de afinidad con otras personas, resultando por tanto, erróneo el identificar la preservación de la fuente de nuestros intereses; con tomar una posición política. Además, nadie podrá negar que resulta indispensable tener a nuestro favor, las alternativas de entretenimiento y quizá de escapismo que nos brinda el Steampunk, como una manera bastante creativa de afrontar la realidad que nos ha tocado en suerte vivir.

El Steampunk, bien puede ser tomado en carácter de una propuesta contracultural, o en carácter de un entrenamiento divertido que otorga la oportunidad de vestir de una manera bastante Sui Generis. Aunque para ambos casos, resulta claro que si se dese mantener vigente dicha oportunidad, resultará obligado contribuir en su preservación, antes que por omisión, contribuir a su desaparición en la modalidad en que se desea…

Abstenerse de emitir opiniones, tolerar todo comportamiento o convertirse en espectador de conductas de abuso, todo ello pretende ser justificado bajo el argumento de que se es “pacifista”, cuando en realidad, se constituye en un argumento encaminado a evitar algún tipo de compromiso.

En realidad asumirme como un “pacifista”, implica poseer una opinión respeto del asunto sobre el cual me pronuncio; me puedo considerar a favor de garantizar el ejercicio de civiles para las minorías o de que la India debe de ser independiente de Inglaterra, por tanto; el ejercicio del Poder que infringe agravios a los que asumo como un derecho o acto de justicia moral, contrario a lo pudiera pensarse no se pasan por alto, sino que se analizan como muestras del ejercicio abusivo del Poder encaminado a la preservación de un determinado estado de cosas, y para lo cual, existe un método de defensa de las convicciones, que no recurre a la utilización de métodos violentos, como lo es la agresión física o infringir agravios. El Método del Pacifismo, recurre simplemente a poner en evidencia la cuestionable moralidad que involucraran las acciones provenientes del Poder en contra de determinados sujetos… Se conquistaron los derechos civiles de los afroamericanos y la independencia de la India, permitiendo las conductas oprobiosas.

El Pacifismo no corresponde a una táctica tendiente a relevarse de la responsabilidad que implica tomar una posición. Sino que se trata de un método tendiente a contrarrestar los abusos en que se incurre… ¿Podemos asumirnos como “pacifistas” cuando en realidad lo que deseamos, es no asumir ninguna responsabilidad con respecto de la preservación del Steampunk como lo entendemos?, por favor no mintamos… El auténtico Pacifismo, no exige de sus seguidores la abstención de ver, oír y pensar; sino que implica todo lo contrario y ser defendido mediante métodos que no sean la violencia…

Si piensas que es suficiente argumentar que eres “pacífico”, para eximirte de toda responsabilidad  a fin de no ser objeto de atención parte del Steamlinismo. Te tengo una noticia: Esta posición tan cómoda, es aquella que precisamente requiere el Steamlinismo para subsistir…

CONTINUARÁ

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