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Cuando nos hemos inclinado por la aplicación del método llamado; razonamiento deductivo. Será inevitable que escucharemos la voz del queridísimo investigador asesor, Sherlock Holmes, exigiéndonos: “Datos, datos, datos. No puedo hacer ladrillos sin arcilla”. El método del razonamiento deductivo, cuya materia de trabajo, consiste en la recopilación de datos, y encontrar la vinculación que les resulta intrínseca, así como determinar su única y particular configuración y/o secuenciación de tales datos, a fin de enunciar; la VERDAD de los hechos. Y que dicho se a de paso, procuró que nuestro benemérito investigador, no se inclinara a dar una solución metafísica al celebre caso relatado por el Dr. Watson, y que vino a titular un tanto lúgubremente: “El Sabueso de los Baskerville”.
La metodología propia del sistema del razonamiento deductivo, si bien tiene en la reunión de datos, la pieza angular de su ejercicio. Esta piedra sobre la que se erige el sistema, se encuentra determinado en su efectividad, por el principio de que su practica no debe de partir de ideas preconcebidas.
La idea preconcebida, guarda una muy extraña naturaleza. Si bien esta idea -que en realidad se trata ya de una conclusión en si misma- requiere de su comprobación mediante la reunión de datos, el aspecto claramente a-científico de este objetivo, consiste en que los datos que puedan ser reunidos, no atienden al objetivo establecer la verdad de la idea, sino que los datos recabados, deberán de tender a corroborar la “realidad” de la idea preconcebida, recurriendo al ejercicio de una tarea de criba de datos, a fin de seleccionar única y exclusivamente aquellos que contribuye a corroborar dicha “realidad”, y desechando toda aquella información que pudiera acreditar la falsedad de tal idea… Se trata pues, de la transgiversación de la realidad, mediante la simulación de la practica de un ejercicio científico…
A fin de desechar las intensiones tendenciosas al momento de utilizar su metodología científica, el razonamiento deductivo, parte de un supuesto de un cuasi-estado-de-inocencia: No debe darse cabida a las ideas preconcebidas. Debe de partirse del supuesto de que se trabaja dentro de un espacio absolutamente vacío, el cual, será ocupado con sólo los hechos que se encuentren comprobados mediante la convergencia de datos reales, de hechos por tanto reales y consecuentemente; verdaderos…
¿Qué hay menos científico, que partir de un supuesto previamente asumido como verdadero? Sherlock Holmes, antes que partir de una idea preconcebida, primero habría renunciado a su actividad como investigador asesor con base de operaciones en el 221B Baker Street…
Verdaderamente que resulta ser erróneo afirmar en una conferencia, que se debe de tener a: “JULIO VERNE COMO UNO DE LOS PRECURSORES DEL STEAMPUNK”, e implícita afirmación que deberá ser puesta en duda, si es que nos hemos pronunciado por la aplicación formal y pura del método del razonamiento deductivo…
Anacronismos, retrofuturismos, ucronías, son términos vinculados por un tronco común, y mismo que resulta bastante arbitrario: El Tiempo. El simple hecho de accionar la palanca de retroceso, o aquella de avance; invariablemente nos ubicará en circunstancias temporales que se identificarán con alguno de estos términos… El problema consiste en poder identificar cuando nos encontramos ante uno u otro concepto, para así poderlo utilizar de manera correcta…
“… Todos conocemos las novelas de Julio Verne y H.G. Well, ¿pero sabíamos que son los precursores del subgénero? y ¿en qué consiste el steampunk? el steampunk se desarrolla en una era victoriana inventada, en la que las estrictas normas sociales son lo único que se mantiene inflexible y donde los problemas de esa época (superpoblación, pobreza, guerras) conviven con los más extraños inventos propulsados por el carbón y el vapor. La revolución industrial es un hito en el género…”
http://talent.paperblog.com/orbitas-steampunk-el-protectorado-de-la-sombrilla-703151/

“Julio Verne, escritor francés de mediados del siglo XIX fue precursor de la ciencia ficción y de la moderna novela de aventuras. Fue un estudioso de la ciencia y la tecnología de su época, lo que —unido a su gran imaginación y a su capacidad de anticipación lógica— le permitió adelantarse a su tiempo, describiendo entre otras cosas los submarinos (el «Nautilus» del capitán Nemo, de su famosa Veinte mil leguas de viaje submarino), el helicóptero (un yate que en la punta de sus mástiles tiene hélices que lo sostienen, en Robur el conquistador). (…) Sus historias han influido en el Steampunk en la medida que él inventaba trastos, máquinas y situaciones totalmente adelantadas a su tiempo y con el toque elegante de lo Victoriano…”
http://vapormecanico.blogspot.mx/2009/09/precursores-del-steampunk-jules-verne.html

“…Así llegamos a los que podemos considerar los PRECURSORES de la literatura Steampunk: los autores de “fabulas científicas” del diglo XIX Julio Verne y H.G. Wells.
Del primero tomaremos sobre todo la idea del científico loco, de la tecnología, del poder de la imaginación y de los viajes fantásticos. De su extensa producción, podrimos destacar, por ejemplo: La casas de vapor, en la que cuatro ingleses atraviesan la India a lomos de un gigantesco elefante mecánico; Cinco semanas en globo, De la Tierra a la Luna, Viaje al centro de la Tierra y 20,000 leguas de viaje submarino.
Del segundo, nos quedamos, además, con su compromiso sociopolítico y esa idea del progreso mal entendido o mal utilizado que se desprende de obras como L guerra de los mundos, La máquina del tiempo o El hombre invisible…”
http://blognosololiteratura.blogspot.mx/2014/09/la-literatura-steampunk.html

No somos nosotros quienes no alcanzamos a entender, verdaderamente que son las citas transcritas –existen infinidad en la red-, las que contribuyen a crear una tremenda confusión, tanto temporal con ideas confesadas y/o implícitas de conceptos como anacronismo, retrofuturismo o ucronía, además de las propias del sobreentendido de que el Steampunk cuenta con “precursores”. Hagamos un necesario alto en el camino, y olvidemos todo lo que se nos ha dicho respecto del Steampunk, puesto que la gran mayoría de lo dicho, resulta ser incorrecto – aunque no podemos negar el entusiasmo con el que se ha pretendido disertar sobre el Steampunk…
La figura de un precursor, es aplicada tanto al hecho o al personaje que contribuyen a establecer las bases sobre las cuales se edifica algo más complejo. Se trata específicamente de la continuidad ininterrumpida que va de lo simple a lo complejo. El Fenakitoscopio, Estroboscopio o el Teatro Óptico, se tratan incuestionablemente de precursores del Cine moderno, y que los une su lazo de ascendencia, consistente en el objetivo de procurar el entretenimiento de públicos mediante la exhibición de imágenes en movimiento…
La idea de precursor implica el de la continuidad a fin de lograr un objetivo determinado. Un precursor prepara concientemente –cuando se trata de personas- el camino para que en el futuro, su esfuerzo sea redituado con la concreción de su labor básica. Como lo sería que Julio Verne, habría pensado y escrito con la mirada puesta en escribir especulaciones científicas proyectadas al Futuro, como lo fue por ejemplo, la novela “París en el siglo XX”, pero sí pensando un especulaciones proyectadas hacia el pasado, como de las que se trata el retrofuturismo en su acepción Steampunk…
Crecer a la sombra de un precursor, implica revestirse de la reputación de este, con la obligación de dar continuidad al trabajo iniciado. Newton reconocía dicha obligación, al aceptar encontrarse aupado en hombros de los gigantes: Nicolás Copérnico, Tycho Brahe y Johannes Kepler…
El afirmar que Julio Verne y particularmente su obra, se constituiría en un precursora del Steampunk. Involucra contenidos tan definitivos, que dudamos que hubiesen sido tomados en consideración, al momento de emitir una afirmación de ese talante. Tener a Julio Verne por precursor del Steampunk, implica la afirmación de que, la obra del primero tendría casi en un nivel “genético”, predisposición para convertirse en Steampunk. Lo que implicaría que la obra verniana, se encontraría provista de visiones ucrónicas y hasta retrofuturistas… Lo que seria tanto como afirmar que: Julio Verne, no habría escrito Ciencia Ficción –como en realidad lo era-, sino ficciones históricas –ucronías; reconstrucciones de la historia basadas en hechos probables no acontecidos, y que presentarse; hubiesen modificado la HISTORIA conocida, generando una “historicidad”-, y hasta retrofuturismos – “futuros” retrocedidos en alguna época pasada-.Lo que resulta absoluta, y verdaderamente falso…

Se trata de una realidad que de preguntarle a los seguidores del Steampunk, la MANERA en que la obra del genio de Nantes, debe de ser considerada en carácter de un elemento precursor del Steampunk – porque nos empecinamos en defender la idea preconcebida de que DEBE de ser precursora-. Algunos podrían señalar que esa “herencia” se desprendería de la misma lectura de la obra verniana –claro está sin hacer indicación de detalles específicos…-. De hecho la gran mayoría de los seguidores, diría que su precursoría en el Steampunk, quedaría evidenciado mediante artefactos mediante submarinos, helicópteros, tanques y demás ingenios que abundan en la obra de Julio Verne. Pero omitiendo tomar en consideración que estas máquinas, se trataban de predicciones de artefactos imposibles para el Siglo XIX, lo que los ubicaba en el estadio de Ciencia Ficción, pero no siquiera del retrofuturismo manejado por el Steampunk… En definitiva., algo se encuentra incorrectamente colocado en el sitio de los conceptos…
Si resulta imposible el acercamiento de la precursoría de la obra de Julio Verne en el Steampunk desde la óptica de los artefactos.

Probemos desde otro ángulo, el literario ¿acaso no el Steampunk nació originariamente en la literatura del siglo XX?, sólo es cuestión de comprar una simple precursoría. Así pues, solo debemos comprobar que por lo menos las descripciones de las novelas de Julio Verne, DEBEN de presentar elementos Steampunk, como bien podría serlo el siguiente texto:
“… En el fondo, otro mamparo separaba el alojamiento de la cámara de máquinas. Abrióse una puerta y me encontré en ese compartimiento donde el capitán Nemo -ingeniero de primer orden con toda seguridad- tenía instalados sus instrumentos de locomoción –tendrían que serlo, porque estos se ubicaban junto a un astrolabio-, que no se trataban más que de interruptores e instrumentos destinados a tomar lecturas de cargas eléctricas, estos últimos; colocados en cajas circulares cubiertas por cristales convexos que encapsulaban agujas, que con movimientos erráticos, se desplazaban por sobre escalas graduadas con números romanos. La cámara de máquinas, muy iluminada, no medía menos de veinte metros de largo. Estaba naturalmente dividida en dos partes: la primera contenía los elementos para producir la electricidad, la cual se encontraba constituida por enormes tubos colocados uno junto a otro, que nacían en la cubierta en que nos encontrábamos para perderse en la cubierta superior. Cada uno aquellos tubos, se encontraba ornamentado con una cabeza de león, de cuyas fauces emergía llave de “desagüe”, y la segunda, el mecanismo que transmitía el movimiento a la hélice, que se encontraba integrado por una serie de máquinas colocadas en batería, y contribuían a otorgar impulso necesario para mover una hélice tallada con la apariencia de la cabeza de un kraken, de la cual, le sobresalían cuatro brazos planos y un poco más alargados que las hélices normales, todo esto destinado a otorgar el efecto de tratarse de este mítico monstruo …”.
Definitivamente que el texto que antecede, DEBE de ser considerado en carácter de un ejemplo evidente de la descripción de una máquina, con todos los elementos que se consideran como inherentes al Steampunk. No coma esta cita que languidece en su parquedad de descripciones:
“… En el fondo, otro mamparo separaba el alojamiento de la cámara de máquinas. Abrióse una puerta y me encontré en ese compartimiento donde el capitán Nemo -ingeniero de primer orden con toda seguridad- tenía instalados sus instrumentos de locomoción. La cámara de máquinas, muy iluminada, no medía menos de veinte metros de largo. Estaba naturalmente dividida en dos partes: la primera contenía los elementos para producir la electricidad, y la segunda, el mecanismo que transmitía el movimiento a la hélice…”.
El primer texto, no es más que una reescritura de la segunda que corresponde a un fragmento de la novela “20,000 Leguas de Viaje Submarino”… Es decir; desde el punto de vista de descripciones de máquinas imaginadas por Julio Verne, las mismas no resultan siquiera suficientes para imaginar detalladamente al artilugio de que se trata…¿Dónde se ubica la evocación a un Steampunk verniano en su estado protoplásmico? En nada, simplemente Julio Verne, no escribía historias ucrónicas –ni retrofuturistas-, ni realizaba descripciones de elementos que bien pudieran identificarse estéticamente con el Steampunk…

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En realidad, no existe ninguna evidencia lo suficientemente objetiva -como bien lo podría constituir la tecnología que pudiera ser descrita, o en su caso, la misma forma de describir las situaciones-, en pudiera establecerse de manera fundada; la existencia de una real y efectiva relación de precursaría, entre la obra de Julio Verne y el Steampunk. Incluso, en el afán por demostrar la existencia de una necesaria relación entre la obra de Julio Verne y el Steampunk, y ante la carencia de algún tipo de pruebas formales como los señalados con anterioridad, quienes han tenido a bien obsequiarnos con disertaciones tendientes a “demostrar” esa presunta “vinculación”, solo logran realizar ejercicios confusos con los que se pretende demostrar como base necesaria para sus exposiciones, que de uno u otro modo, las palabras “anacronismo”, “retrofuturismo” y “ucronía”, guardarían una relación de sinonimia con el concepto de Ciencia Ficción… Sólo se esa manera, es que se podría dejar realmente llano el terreno, para “demostrar” que la Ciencia Ficción en la obra de Julio Verne, resulta ser también, “anacronismo”, “retrofuturismo” y “ucronía”… Y consecuentemente en este tipo de exposiciones –bastante confusas- es que se logra “demostrar” una relación inexistente.
El Steampunk no hace referencia a un Futuro tecnológico premonitoriamente probable, como lo hace Julio Verne en su basta obra. El Steampunk parte de un presente vestido con ropajes de ubicados en un Pasado alternativo. Ni siquiera lo que pueda hacer el Steampunk, puede ser refutado en carácter de Ciencia Ficción, sino que se trata de un supuesto de ficción relacionado con una actualidad tecnológica.
Por supuesto que en este momento muchos de los seguidores del Steampunk, nos encontramos decepcionados, y sentimos a la deriva: No se cuenta con une “herencia” que pueda surtir los efectos de validadora así sea en caracter de un proto-steampunk, que pudiese ser considerado antecesor “histórico” del Steampunk actual. Ahora, nuestro mundo nos parece bastante árido, sin asideros de donde afianzarnos para continuar pensando en que el Steampunk, como un hecho sui géneris –de hecho, los esfuerzos tendientes a proveer de un “linaje“ al Steampunk, se encuentran relacionados con la intención de hacernos creer que la Humanidad; tiende al Steampunk…-. Por supuesto que debemos de sentirnos desplazados de nuestro falso centro de la atención, que se encuentra basado en la estimación de que las obra de Julio Verne, vendría a ser una manera de anticipo al Steampunk –así fuera en carácter de un Steampunk “protoplásmico”-, para ocupar un humilde lugar periférico, el cual, que nos impele a reconocer nuestra orfandad en materia de “precursores”. A nada de la nada… Pero, si la obra de Julio Verne, no resulta ser precursora del Steampunk, ¿entonces debemos de resignarnos a reconocer que la obra verniana, no se encuentra relacionada con el Steampunk?, no, la obra literaria de Julo Verne, SI se encuentra relacionada con el Steampunk. Pero esta relación se establece, no al nivel de un forzado ejercicio de especulaciones que prescinden de todo dato objetivo, a fin de convencernos de una presunta relación de “precursoría” Verne/Steampunk. Sino que esta relación, se generar a nivel de la consideración de que la obra de Julio Verne, es una INFLUENCIA para el Steampunk. Y lo que resulta mucho mejor; esta relación resulta demostrable mediante la aplicación del método holmesiano para el razonamiento deductivo…

El atributo principal de que disfruta el Steampunk, consisten en que es definitivamente visual. De hecho, cuando se pide pensar en el Steampunk, se lo hace en términos de las imágenes a las que se encuentra asociado… Si se nos solicitara pensar en las novelas la “Maquina del Tiempo”, o en “20,000 Leguas de Viaje Submarino”, lo primero que nos vendría a la mente, serian sus principales personajes, es decir; las maquinas. Y estas máquinas pensadas en términos gráficos, se encontrarían apropiada caracterizadas como “steampunk” -¿acaso esas características no demostrarían que Verne y Wells, son precursores del Steampunk? Por supuesto que no…-, e incluso, que estas imágenes que nos representamos, las asociamos de manera automática con aquellas que necesariamente tendrían que haber tenido en mente H.G. Wells y Julio Verne… Nada más alejado de la verdad, las imágenes que nos llegan a la mente, ni siquiera corresponden a los ingenios imaginados por estos autores, sino que resultan ser la autoría de otras personas, para la realización de las versiones fílmicas de “La Maquina del Tiempo” de 1960, y “20,000 Leguas de Viaje Submarino” 1954 (Disney)…

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El Steampunk que manejamos por lo menos, a nivel de nuestro inconciente “visual”, resulta ser la consecuencia de las influencia graficas a que estamos expuestos, que se identificamos o se nos dice que resultan ser Steampunk –afirmación que resulta bastante inquietante; ¿permitimos que se nos diga que es y que no es Steampunk, antes que aplicar un criterio propio?-.

En este sitio, es en donde se bifurca el camino del Steampunk. Por una brecha, se llega a una versión del Steampunk, que se encuentra basada exclusivamente en su atributo visual, y en donde pueden ser colocadas todas aquellas imágenes que puedan parecer más o menos Steampunk, sin que estas contengan algún mensaje estilístico/artístico relacionado con el Steampunk nacido en la década de los 80´s del Siglo XX, –porque sería tanto como hablar del “Steampunk” en las películas de “La Maquina del Tiempo” y “20,000 Leguas de Viaje Submarino”, 30 años antes del Steampunk…-. La segunda vía, se caracteriza por la búsqueda de la verdadera identidad del Steampunk –y lo que explica la explosión materiales que pretenden “explicar” al Steampunk, recurriendo incluso a especulaciones de todo tipo, y hasta más propias del New Age- , importa mayormente entender la manera en que influye la obra de Julio Verne en lo que debería de ser considerado como Steampunk…

El Steampunk se encuentra fuertemente influenciado en el aspecto visual, por el trabajo del genio de Nantes, y no tanto por las maquinas y/o historias relatadas por éste. Sino por la forma que fueron representadas…

Por cuestiones metodológicas en la instrumentación del razonamiento deductivo, los datos que podamos recabar, deberán de ser depositados en un recipiente vacío. De esta forma, solo podrán ser los datos y sus especificas configuraciones en la determinación de hechos; quienes nos conducirán a una conclusión. Por lo tanto; vaciémonos de todas aquellas imágenes preconcebidas, vistas, o nos hayan dicho que corresponden al Steampunk… Busquemos si verdaderamente es el caso o no, de que la obra de Julio Verne; debe de ser considerada en carácter de una influencia para el Steampunk…

El hecho de la escritura y la conclusión de una novela por parte de Julio Verne. No se trataba del final de su trabajo, ahora se imponía el otorgamiento de forma a los ingenios sucintamente descritos, y a las situaciones ideadas, mediante la supervisión del trabajo de los ilustradores de sus obras:
“… Verne con la visión propia de lo que quería representar a través de sus historias, era meticuloso con las ilustraciones que acompañarían sus libros. En varias ocasiones, rechazaba las ilustraciones realizadas para una escena determinada de alguna de sus novelas, y le sugería al ilustrador en cuestión el cambio necesario para que la imagen se correspondiera con lo que él exactamente quería que el lector viera. Tomemos como ejemplo, uno de los párrafos de una carta escrita por Verne en 1879, dirigida a Léon Benett, quien se encontraba preparando las imágenes para la novela La casa de vapor donde el escritor francés le expresa a Benett la necesidad de modificar una de las ilustraciones de la novela correspondiente a una caravana que se mueve a través de la India. En ciertas ocasiones, finalmente, era Jules Hetzel, su editor quien intervenía para decir la última palabra entre Verne y algunos de sus diseñadores…”.
http://jgverne.cmact.com/VE/Ilustradores.htm
Si bien se trata de una forma de entrever –solo entrever- las formas propias de las ensoñaciones de Julio Verne, recurriendo a la apreciación de las representaciones elaboradas por los ilustradores supervisados por el propio autor. Siempre nos restará la inquietud de pensar que en líneas generales, estas ilustraciones corresponde a las ideas fundamentales del autor, aunque representadas por otras manos… ¿cuánta fidelidad puede ser perdida cuando la ilustración de nuestro sueños, proviene de otras manos? Por fortuna podemos contar con ilustraciones provenientes de la mano Verne, y contenidas en el cuento titulado: “La Extraordinaria Ciudad de las Estrellas”, y en donde ilustra la siguiente escena:
“…La comunicación con el centro espiritual se hacía mediante un sistema radial de canales de porte acristalados. Los vagones de metal y vidrio, desplazados por acción del vacío permitían desplazamientos rápidos y eficientes, generando muy poco ruido, a excepción de un sibilante zuum cuando el vagón partía y un sordo plonk (que acaba de escuchar) a la llegada a cada estación…”
Mediante “La Extraord inaria Ciudad de las Estrellas”, comprobamos que la ilustración resultaba de especial cuidado para Verne, puesto que no le resultaba suficiente transmitir la idea de la silla, dejando al lector la tarea de representa la que mas la apeteciera, sino que pretendía transmitir fielmente la idea de su silla imaginada…
Ahora, ingresemos a la Cámara de Maquinas el Nautilus:
“… En el fondo, otro mamparo separaba el alojamiento de la cámara de máquinas. Abrióse una puerta y me encontré en ese compartimiento donde el capitán Nemo -ingeniero de primer orden con toda seguridad- tenía instalados sus instrumentos de locomoción. La cámara de máquinas, muy iluminada, no medía menos de veinte metros de largo. Estaba naturalmente dividida en dos partes: la primera contenía los elementos para producir la electricidad, y la segunda, el mecanismo que transmitía el movimiento a la hélice…”.

Bueno, si hemos de ser honestos, nos parece una descripción un tanto “magra” para un ingenio que se estaba convirtiendo en el azote de naviero, embistiendo de todo barco que se pusiese enfrente –deberán de disculparnos, cuando en nuestra tonta concepción hoolliwodesca, pensamos que un cuarto de máquinas debe de ser definitivamente más espectacular…-. De hecho, la ilustración que acompaña a esta escena de la novela “20,000 Leguas de Viaje Submarino” prescindo de los mascarones de leones, no se diferenciaría espectacularmente de un cuarto de máquinas de algún vapor de la época. Pero para ello, habíamos realizado el ejercicio de prescindir de los mascarones… Ahora, colocando nuevamente las cabezas de leones sobre los las tuberías dibujadas por Neuville, el efecto ahora, es amenazante… Todo mediante la simple introducción de un motivo propio de los aldabones de las puertas o de fuentes de agua de la época, en un contexto que no resulta ser de lo más común… Es decir; el golpe efectista, que logra tomar por sorpresa a nuestra percepción…

Después de todo –podríamos decir-, es relativamente fácil encontrar semejanzas entre los artefactos de uso cotidiano, y aquellos que puedan ser imaginados, porque deseémoslo o no, esas fantasías siempre tendrán por lo menos, un pié en estribo de la realidad. Y con lo que se podrán realizar ejercicios de asimilación y trastocación de los elementos para representar por ejemplo; aparatos “futuristas” encantadoramente anclados en la contemporaneidad de que se trate, mediante la utilización de sus artefactos, y motivos ornamentales. Siendo que mediante esta técnica, el helicóptero Albatross “Robur, el Conquistador”, es descrito gráficamente recurriendo a la asimilación de algún máquina de aquella actualidad, para que en base su “carcasa” de barco, se proceda a la construcción de una ficción con su base científica. El Albatross, se trata de una “embarcación” provista de gran numero de mástiles sobre los cuales, se encuentran instaladas hélices que le otorgan a la nave suspensión, así como que otras hélices colocadas horizontalmente, le confieren propulsión. El resultado de este ejercicio, no podía se más un aparato que carecía de rasgos de pertenencia a una extraña apoca, y por consiguiente; atemporal…

CONTINUARA

 

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