¡NETA!

Por Sergio Reyes Aguilar

 Después de muchos años y recuerdos que parecen de otra vida, me decidí a escribir mi historia, que más que una aventura, fue una finta a la muerte. El sobrevivir en el Titanic no sólo es un suceso, es por sobre todas las cosas existentes: una bendición. Apenas era un niño cuando supe el valor terrenal de la vida y el temor de tener la muerte tan cerca, además del pánico de ver numerosas muertes en menos de tres horas.

titanic1 El 10 de abril de 1912, varias personas, 2227 para ser exactos, nos sentíamos en un lugar privilegiado del paraíso. Pero nos bastaron cinco días y un iceberg para desear nunca habernos subido al Titanic. Desear, al ver la inmensidad y fría crueldad del mar, nunca haber nacido.

 Ese 10 de abril, al momento de subir a la embarcación, sabía que estaba viviendo un momento…

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