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Claro que resulta emocionante pertenecer a un grupo que comparte tus ideas y aficiones. De hecho, lo buscamos por resultar sujetos gregarios, y somos en términos de nuestra pertenencia a un grupo, en le que forjamos nuestra identidad.

Cuando se habla de identidad, no debemos de referirla como sui tal cosa. Una identidad, es un sistema de creencias y valores que expresamos a lo largo de nuestra vida, y nos distingue como individuos entre otros más… Por tanto, resulta extremadamente importante saber que esta forja de una identidad, da inicios con pertenecer a grupos, que difícilmente podrían ser considerados como “normales”, desde el punto de vista de la Sociedad en que vivimos.

Nuestra especialidad como sujetos en busca de una identidad, consisten en buscar esta, dentro de grupos “anormales”. Desde el grupo de amigos íntimos, o cualquier agrupación con la que guardemos alguna identificación de intereses. Nos llenamos de un sentimiento de orgullo, pues nos encontramos integrados a un grupo que comparte nuestros tus sueños y expectativas sobre la existencia. Ese grupo, nos entiende y reconoce como personas, provocando que nos percatemos que somos seres diferenciados de los otros, que somos individuos. En otras palabras; hemos adquirido una identidad.

Resulta bastante gracioso que los grupos a los que pertenecemos a fin de iniciarnos en le camino de la forja de una identidad, resultan proporcionalmente con respecto de la Sociedad, relativamente pequeños -como si lo que buscásemos, fuera pertenecer a grupos compuestos por integrantes visibles y con los que podamos interactuar-.

La búsqueda de la identidad, no se efectúa haciendo una inmersión en un macro grupo como lo es la Sociedad. Esta palabra corresponde a un mero concepto abstracto, e impersonal, carente de toda calidez que podría otorgarnos un grupo de personas perceptibles para nuestros sentidos. La Sociedad es un concepto que visto desde el punto de vista estrictamente humano, es definitivamente antihumano…

La Sociedad posee tal cantidad de integrantes y complejidad en sus relaciones, que nos apabulla. Por eso, es que buscamos dar inicio a nuestra tarea de adquirir una identidad, adhiriéndonos a un conglomerado pequeño de sujetos que puedan ser palpables, y nos brinden el necesario sentimiento de seguridad física y psíquica. Además de que en este tipo de grupos, no se acostumbra ver a sus integrantes como extraviados geográficamente y psíquicamente. Nos ven como iguales, provistos de diferencias que nos individualizan, pero diferencias que no resultan determinantes como para ser excluidos del grupo de seres humanos que hemos integrado..

Buscar tú identidad dentro de las relaciones sociales “normales”, no es par ti – de hecho, no lo es para nadie-; son dadas a reprimir la individualidad e independencia de las conductas que no guarden congruencia con sus postulados. Te percatas de ello, cuando quienes han optado por vivir en la Sociedad, poco se diferencian entre unos, adoptando idénticas formas de vestir, hablar y comportarse que no son realmente suyas, además de que los estandarizan, los convierten en “hombres unidimensionales” o “zombis descerebrados”.

Cuando por fin adquirimos una identidad incubada en nuestro grupo, adquirimos claridad de que comparativamente, nuestro grupo, al tener la capacidad de fomentar el nacimiento de nuestra individualidad, definitivamente resulta ser muy superior al “sistema” de que se vale la Sociedad, para reducir a las servidumbre a los seres humanos. Ahora, iniciarás una cruzada ideológica y/o de hecho, en contra del “sistema” a fin de lograr derribarlo, puesto que todo “sistema” es malo por definición, en cuanto que acarrea infelicidad a la Humanidad…

Deberías de superar aquel axioma muy propio de la contracultura, que reza que la Sociedad es para conformistas. Que la característica de la una Sociedad conformista, es que todos sus integrantes adquieren un chocante estilo “plano” para vestir, como si se trata de un uniforme, y elemento que es propio de los sistemas totalitarios… No te laves las manos pretendiendo que es el “sistema” el que se encarga de “homogenizar”, en más de las ocasiones que piensas, eres tú, el factor que contribuye a establecer el “sistema” auxiliado con tu presunta posición de rebeldía…

¿Ves a ese skato deambular retadoramente por la ciudad, no obedecido las reglas?, el se encuentra convencido de que basta tan solo una actitud de desafío para lastimar al “sistema”: “el sistema provoca que los que lo integran, sean oprimidos y reprimidos”. Pero su medio de transporte se rompe, y tendrá que comprar uno nuevo. ¿sabes donde lo hará? En una tienda perfectamente establecida que se ha percatado que la rebeldía vende. En la intensión de ser tanto diferentes y como retadores del “sistema”, muchos alimentan generosamente al “sistema” que prenden combatir…

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