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Hablar de un hecho “revolucionario”, es hacerlo respecto de un cambio brusco y fundamental en las estructuras. Un cambio acompasadamente transformador es una evolución.

Las contraculturas, invariablemente han contado con ese prurito de transformar revolucionariamente en entorno Social en que se presentan, y para lo que primeramente, debe de darse al traste con el “sistema”.

El “sistema” al igual que con la hydra, se encuentra provisto de una multiplicidad de apéndices que se van renovando cada vez que estos resultan obsoletos. Esa sería la justificación por la cual, las contraculturas llevan unos setenta años, intentando procurar que la sociedad sufra un cambio revolucionario.

Los hippies, punks, steampunk, etc., y las subsiguientes contracultruas que van apareciendo, dan la idea de venirse relevando en un liderazgo, cuyo objetivo consiste en lograr el cambio cualitativo que se han propuesto. Los medios para lograrlo han sido muchos, y han ido desde las acciones físicas directas, la fuerza del amor y hasta los sortilegios inherentes al New Age.

Las diferencias que apreciar con respecto de las contracultruas, en realidad no son tales, puesto que las mismas refieren únicamente a la metodología aplicada para hacer valer una determinada visión de contracultura –hay tantas acepciones de contracultura, como movimientos…-. Y por tanto, en realidad no existe una diferencia cualitativamente determinante para poder hablar de la existencia de “diferencias”. Considerarse hippie, punk, gótico, steampunk, etc., sólo se trata de un adjetivo que califica la metodología que es utilizada por el movimiento de que se trate. Se puede presentarse frente en contra el “sistema” rechazándolo de plano, al decidir ser parte de una comuna apartada, también puedes exhibir actitudes de reto frente a la autoridad y sublimar las actitudes de violencia, igualmente puedes retrotraerte en meditaciones sobre la naturaleza de Tanatos, o bien; exaltar una época pasada, bajo el axioma de que “toda época pasada fue mejor…”, como se podrá ver, existe una visión contracultural para cada gusto si lo que se pretende es elegirlo por el sistema aplicado.

Las contraculturas con independencia del método que utilizan, podemos sacar en claro en contra de quién es que presentan frente; el “Sistema”.

Donde se establece el “sistema”, los seres humanos son convertidos en sirvientes del propio “sistema”, y que procuran –de manera inconsciente -, que este se preserve. El “sistema” lo estandariza todo, no permite la individualidad, porque esta va en contra de la preservación del mismo “sistema” el cual requiere de sirvientes que se antepongan la subsistencia de éste, antes que la suya propia… Por eso que las contraculturas, comparten las siguientes características que se acentúan metodológicamente en menor o mayor grado, según el movimiento de que se trate, en su lucha en contra del “sistema”:

  • Poseen un lenguaje que distintivo  
  • Cuentan con códigos de vestimenta
  • Su discurso tiende al anarquismo (Al encontrar en contra del “sistema” por ser este represor de la libertad, resulta claro que no se pretende su sustitución por otro sistema que tarde o temprano, se convertirá en el “sistema”, lo lógico, es carecer de un “sistema”, es decir; el anarquismo).
  • Tienden conscientemente a la marginalidad (Pretenden encontrarse fuera y sobre el “sistema”, con respecto de que no desean ser sujetos de la represión que ejerce el “sistema”), y por tanto;
  • Son nihilistas (rechazar al “sistema”, implica no reconocer sus estructuras elaboradas para sostener a la Sociedad -política, cultural, costumbres y creencias, y consecuentemente se reconocen como sujetos independientes).
  • Tienden al “Hazlo tú mismo” (en sus manos, la fabricación de satisfactores para autoconsumo, se constituye en una forma de rechazo al “sistema” que promueve el consumo masificado de mercancías estandarizadas y por tanto, que niegan la individualidad)
  • Tienden al “escapismo” (al no resultar satisfactoria la estructura del “sistema” para beneficiar realmente a los individuos. Estos buscan sustraerse de la realidad material, mediante métodos que van desde la utilización de psicotrópicos, la metafísica del New Age, el ambientalismo, el juego de video o de rol, la literatura, y muchos más mecanismos de los que te imaginas.).

 

Todas estas características que son compartidas por todas las visiones contraculturales, toman muy en serio estos postulados, como por ejemplo:

CÓDIGOS DE VESTIMENTA

Resulta extraordinariamente tonto, por no decir entupido; que se pueda declarar a los cuatro vientos que se puede ser seguidor del movimiento que se te ocurra (hippie, dark, gótico, rocabilly, steampunk, etc.), pero que no es necesaria la adopción del código de vestimenta del movimiento de que se trate.

Se puede alegar que el “Habito no hace al monje”, y efectivamente sería correcto señalarlo; Vestir con pantalón a rayas, frac y sombrero de copa, no te convierte ni en empresario, ni en el muñeco bigotón del juego Monopolio. Por supuesto que el “Habito no hace al monje”, sino que el “Monje se reconoce por su habito”. Lo que implica ya, un mar de diferencias…

¿Alguna vez haz visto a un hippie que resulte creíble, enfundado en un traje Armani? Existen determinados supuestos que requieren irreductiblemente de una actitud de congruencia entre el pensamiento y la acción, y el campo de las convicciones, resulta ser el más exigente…

Declararse “dieselpunk”, requiere encontrarse dispuesto a vestir en consonancia con lo que se dice profesar, a fin de concretar en la realidad, que: “… El dieselpunk busca crear algo nuevo, impredecible y diferente del resultado de combinar el espíritu de una era pasada con las modernas tecnologías y la actitud de hoy en día… http://es.wikipedia.org/wiki/Dieselpunk

Demostrar encontrarse inmerso en el espíritu dieselpunk, requiere de vestir de modo diselpunk… Finalmente en el medio contracultural, el atuendo adquiere un carácter simbólico representativo de las convicciones que se sostienen. Renegar o adoptar la vestimenta de un movimiento, resulta la mejor forma de medir la fuerza de las convicciones de quien lo hace… Hasta los hinchas de algún equipo deportivo, se parten el alma –o se la parten los contrarios- por su defender a su quipo… ¿por qué debería de ser diferente seguir a un movimiento contracultural?

“Lo que propones es la difusión de la ridiculez”, dirán algunos, y contestaré preguntando: ¿Se puede considerar “ridiculez” sustentar y exhibir nuestras convicciones?, ¿Que resulta más fuerte?;¿el miedo a la idea de “ridículo” sustentada por el “sistema”, o lo que uno pueda pensar? Si resulta que resulta triunfador el primer supuesto; definitivamente no se debe de confiar en una persona que en realidad demuestra que carece de convicciones…

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