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Delataría una actitud intolerante y evidentemente errónea, afirmar que el objetivo del libro “Rebelarse Vende. El negocio de la contracultura”, consiste exclusivamente en socavar las bases sobre las que se erigen las propuestas contraculturales. Cuando en expresión de una actitud creativa, podemos considerar a esta obra en carácter de una herramienta, cuya función consiste en evidenciar los errores de metodológicos en que incurren las contraculturas, a fin de proceder a su corrección…

No lo negamos: La lectura de esta obra, les resultará impactante.
Por lo que les recomendamos: Tomen a “Rebelarse Vende. El negocio de la contracultura”, en carácter de una manera de reconocer los errores, a fin de corregirlos.

Así se evitarán los siguientes resultados:
A) Los seguidores honestamente convencidos del bagaje ideológico de las contraculturas.

– Estos se sentirían descorazonados por la contundencia de las conclusiones de “Rebelarse Vende. El negocio de la contracultura”. Y albergarían rencor a los autores, bajo la consideración de que estos habrían cometido el delito de traición a las contraculturas, por haberse VENDIDO.

– La peor de las posibilidades, sería la de la perdida de las convicciones… Cortar el cabello, vestir apropiadamente; y perderse entre la masa…
B) Los interesados en medrar con las contraculturas.

Estos verían en “Rebelarse Vende. El negocio de la contracultura”; la destrucción de los postulados de las contraculturas. Y por lo tanto, superado el inconveniente de marketing que implica comercializar un producto con contenidos ideológicos implícitos, los cuales limitan su aceptación su mercado…

Esto vale tanto para los productores de bienes industrializados, que no ocultan sus objetivos mercantiles. Cómo por aquellos sujetos que se infiltran en las filas de los movimientos contraculturales, para procurarse un mercado cautivo para sus versiones de bines psudo-contracuturales…

Ni los unos, ni los otros: A pesar del oscuro escenario que nos presenta ante la vista “Rebelarse Vende. El negocio de la contracultura”, la obra contribuye en la detección de los problemas metodológicos de las contraculturas, así como que señala la vía para salvar estos inconvenientes…

Para su disfrute, este es el link: Heath Joseph – Rebelarse Vende, y esta cita de la:

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“INTRODUCCIÓN

Septiembre de 2003 fue un momento decisivo en la historia de la civilización occidental. Fue el mes en que la revista Adbusters empezó a aceptar pedidos de Black Spot, las zapatillas de deporte «subversivas» que fabrican ellos mismos. A partir de ese día, nadie con dos dedos de frente siguió pensando que existiera un enfrentamiento entre la cultura convencional y la cultura alternativa.

A partir de ese día quedó claro que la rebeldía cultural, tal y como la plantea la revista Adbusters, no supone una amenaza para e! sistema, sino que ese! sistema.

Creada en 1989, Adbusterses el buque insignia de! Movimiento contracultural. Su filosofia mantiene que la propaganda y la mentira imperantes en la sociedad actual, sobre todo como consecuencia de la publicidad, han convertido la cultura en un gigantesco sistema ideológico diseñado para «vender e! sistema». El objetivo de estos kamikazes es «atascar» la cultura, bloquearla trastocando los mensajes que reproducen sus dogmas y obstruyendo sus canales de propagación. El movimiento pretende producir un levantamiento político radical.

En 1999, Kalle Lasn, director de Adbusters, mantenía que el bloqueo cultural «será lo que los derechos civiles fueron en la década de 1960, el feminismo en la de 1970 y la protección medioambiental en la de 1980».

Pero hoy, cinco años después de su proclama, está usando la marca Adbusters para comercializar su propia línea de zapatillas deportivas. ¿Qué le ha pasado? ¿Se ha «vendido al sistema»? En absoluto. Es esencial tener esto muy claro y, sobre todo, entenderlo.

La revista Adbustersno se ha vendido, para empezar porque no tenía nada que vender. Nunca tuvo una doctrina revolucionaria.

Lo que defendía era sencillamente una versión recalentada de la teoría contracultural que la izquierda ha abanderado desde la década de 1970. Yesta doctrina, lejos de ser revolucionaria, ha sido uno de los motores del capitalismo consumista durante los últimos cuarenta años.

En otras palabras, lo que nos ofrece la revista Adbusters es, y siempre ha sido, el verdadero espíritu del capitalismo. El caso de las zapatillas de deporte es una mera constatación de ese hecho.

Lasn describe su proyecto de las deportivas como «una rompedora técnica de marketing que quitará puntos a Nike. Si funciona, sentará un precedente que revolucionará el capitalismo».

Pero ¿cómo exactamente se supone que va a revolucionar el capitalismo? Reebok, Adidas, Puma, Vans y otra media docena de compañías llevan décadas intentando «quitar puntos» a Nike.

Eso se llama competir por hacerse con el mercado. Es decir, capitalismo en estado puro.

Lasn defiende su proyecto de las deportivas alegando que su calzado, frente al de sus rivales, no se va a fabricar con mano de obra ilegal, aunque se importe de Asia. Eso está muy bien. Pero el comerciojusto y el marketing ético no son ideas revolucionarias ni mucho menos, y desde luego no suponen ningún tipo de amenaza para el sistema capitalista. Si el consumidor está dispuesto a comprar más caros unos zapatos fabricados por trabajadores felices –o unos huevos puestos por gallinas felices-, entonces comercializar ese tipo de productos puede ser rentable.

Esta técnica ya la han usado con enorme éxito The Body Shop y Starbucks, entre otros. (…)”

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