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12-1855_Captain_Thomas_Dames_LongworthRoser (01)

La estupidez lleva en sí misma, la semilla de la tragedia. Un hombre o un conjunto de hombres entupidos, pueden conducir a la muerte a muchos otros…

En la Guerra de Crimea, entre los ejércitos aliados de; Inglaterra, Francia, el Imperio Otomano y el Reino de Piamonte, en contra del Imperio Ruso. Se llevó entre otras tantas, la Batalla de Balaclava, el 25 de octubre de 1854. En esta se dio una terrible mala interpretación de las órdenes que consistían en cargar contra los rusos y atrapar su artillería…

Para dar cumplimiento a la orden recibida. Los cuerpos ligeros ingleses, fueron enviados a realizar una carga que desde el punto de vista táctico, resultaba ser un suicidio. Puesto que la misma, fue dirigida al centro de los ejércitos rusos –el punto más fuerte de un ejercito en batalla-, bajo la consideración de que a espaladas de estos, se encontraban las piezas de artillería que les brindaban apoyo. El resultado por demás previsible, fue concretado: Resultaron exterminados los cuerpos de caballería elite del ejército inglés… Tragedia que pudo haberse evitado, si algún mando militar hubiese interpretado que las ordenes recibidas, se referían a las piezas de artillería rusa, que se encontraban en los flancos del campo de batalla en el Valle de la Muerte, y que estaban menos protegidas…

dragones

La Carga de la Brigada Ligera

“¡Adelante, Brigada Ligera!”
“¡Cargad sobre los cañones!”, dijo.
En el valle de la Muerte
cabalgaron los seiscientos.

“¡Adelante, Brigada Ligera!”
¿Algún hombre desfallecido?
No, aunque los soldados supieran
que era un desatino.
No estaban allí para replicar.
No estaban allí para razonar. No estaban sino para vencer o morir.
En el valle de la Muerte
cabalgaron los seiscientos.

Cañones a su derecha,
cañones a su izquierda,
cañones ante sí
descargaron y tronaron.
Azotados por balas y metralla,
cabalgaron con audacia
hacia las fauces de la Muerte,
hacia la boca del Infierno
cabalgaron los seiscientos.

Brillaron sus sables desnudos,
destellaron al girar en el aire
para golpear a los artilleros,
cargando contra un ejército,
que asombró al mundo entero:
zambulléndose en el humo de las baterías
cruzaron las líneas.
Cosacos y rusos retrocedieron ante el tajo de los sables.
Hechos añicos, se dispersaron.
Entonces regresaron, pero no,
no los seiscientos.

 cha,
cañones a su izquierda,
cañones detrás de sí
descargaron y tronaron.
Azotados por balas y metralla,
mientras caballo y héroe caían,
los que tan bien habían luchado
entre las fauces de la Muerte
volvieron de la boca del Infierno.
Todo lo que de ellos quedó,
lo que quedó de los seiscientos.

¿Cuándo se marchita su gloria?
¡Oh qué carga tan valiente la suya!
Al mundo entero maravillaron.
¡Honrad la carga que hicieron!
¡Honrad a la Brigada Ligera,
a los nobles seiscientos!”

Lord Alfred Tennyson

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