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– Amigo mío, se trata simplemente de la Ley de la oferta y la demanda que han estudiado nuestros economistas: Si la demanda es baja y la oferta alta; el precio de esta última tiende a la baja. Si el bien es altamente deseado, y resulta que este es de limitada producción, esa cosa adquirirá un valor alto, hasta llegar en algunos casos, a ser exorbitante. Eso es lo que acontece precisamente con los diamantes… Mientras nuestros científicos y mentes inglesas, no encuentren la manera, que sé yo; de solidificar el éter, y que me supongo, se trata de un elemento muy valioso para nuestros científicos, pues sólo hay que ver la manera tan respetuosa, cuasi religiosa, con que se refieren a él. Que uno no podría menos que asumir que “éter”, se trata de un sinónimo para referirnos a nuestro creador… Afirmo que mientras no se encuentre una manera artificial de generar gemas, continuaremos dependiendo de los yacimientos de diamantes de Sudáfrica.

-En efecto, mí estimado Lord…, pero Usted no me dejará mentir en cuanto que los boers, son los menos indicados para efecto de administrar la riqueza de Sudáfrica. Puesto que deben de ser albergadas serias dudas, con respecto a la misión que trae a unos advenedizos colonos venidos de Holanda, Flandes, Francia y Alemania, a África. Cuando resulta más que patente la alta misión que encabeza nuestra Reyna Victoria por gracia de Dios…

-¡Bah!, esos mentecatos de los boers…. Cómo todo el Mundo sabe, nos hemos encargado pertinentemente de aclarar quienes mandan en e orbe… “Las Guerras Boers”, no son más que un ufenismo, dada la poca fuerza que tienen los advenedizos que pretenden retar la fuerza del Imperio Británico.

-Coincido con Usted, Lord…, ¿Y que opinión le merecen esos habitantes naturales de África, y particularmente los de Sudáfrica, que por lo que tengo entendido, no toleran nuestra presencia?

-Para tratar de englobar una idea que comprenda todas las posibilidades factibles: La Civilización, se da por, en contra y sobre, toda oposición y/o resistencia que se le pueda pretender oponer. Se trata de uno de los pocos hechos que se encuentran provistos de la característica de inevitabilidad. Oponerse al avance de la Civilización, es resultar atropellado por esta. Negar sus meritos, habla de la pobreza del espíritu que así lo hace… Si bien es una desgracia que los africanos no entiendan que sólo la Civilización será la que les traerá en bienestar para sus almas extraviadas. A nosotros, como integrantes del Imperio Británico, nos corresponde que la Humanidad se eleve de su estado de postramiento espiritual y material en que se encuentra. Lord…, acentuó su discurso dando un palmetazo sobre la mesita en que se encontraban las copas de licor que disfrutaba junto con Lord…, en la Biblioteca, y provocando que su trago se derramara.

-Ruyard, limpia por favor mi desorden. Lord…, salgamos al jardín para comentar sobre los últimos acontecimientos en la Cámara, Míster…, se ha ensañado reprochando a Lord…, con respecto a los impuestos… –Los caballeros salieron de la estancia.

Ruyard, pensó que alguien se encontraba definitivamente equivocado con respecto a la conceptualización de lo que debía de ser entendido como Civilización. Para el, la Civilización, consistía en las costumbres y valores propios de su País, como lo seria con toda seguridad, para los zulúes de Sudáfrica. Entonces; ¿Quién tiene derecho implementar mediante el uso de la fuerza, una visión de lo debe de ser entendido como lo correcto?

“El germen de la inconformidad, se encuentra contenido en lo impuesto por la fuerza”

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En memoria de Nelson Mándela (1918-2013)

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