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Para el Siglo XIX, la aristocracia europea, y aquella que lo pretendía ser, en las nuevas tierras americanas, estimaron que se encontraba en riesgo, tanto su estilo de vida, como su posición de mando en las sociedades mundiales. Y este riesgo provenía de otro sector social que resultaba según la aristocracia; inculto desde el punto de vista de los cánones comúnmente aceptados, y que demostraba tener una propensión grosera a ocuparse de actividades manuales… Lo más paradójico de la cuestión consistía en que la propensión al trabajo manual, le estaba proveyendo a ese sector emergente de poder económico, y cual a su vez, se transformaba en Poder Político. Era el empresariado, sector nacido en virtud y directamente de la Revolución Industrial.

La aristocracia ante la imposibilidad de prestar frente a los nuevos ricos industriales. Tendió a refugiarse en su prosapia; a desdeñar a lo nuevos ricos y al trabajo manual. Se entretuvo en resaltar sus buenas costumbres, perfeccionando la etiqueta para determinar lo que debía ser considerado en carácter de una ofensa, así como quienes podrían lavar su honor mediante un duelo, y en que claro está; no se encuentra la posibilidad de que sea una parte duelista, un industrial o algún integrante del pueblo llano…  (http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080097328/1080097328.HTML)

No obstante lo anterior no todo aquello proveniente de la aristocracia, resultaba ser conservadoramente obtuso. Dentro del sistema de “buenas costumbres” y “educación” de la aristocracia, se forjó la actitud honorable de enfrentar cara-cara a sus enemigos u ofensores… Practica al parecer olvidada… Aunque consideramos que es la mejor expresión de la caballerosidad, y por supuesto; del valor civil y moral…

Diviértanse con estos ejemplos de enfrentamientos cara a cara.

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