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El Steampunk con el escape de vapor a través de las juntas de sus tuberías, la rotación de los engranes que lo integran, así como la constante y obligada vigilancia de los manómetros para vigilar su presión, nos habla de que se encuentra irreductiblemente basado en la tecnología. Pero el aspecto tecnológico del Steampunk, guarda una especial naturaleza, si bien reconoce a la tecnología como su fuente de inspiración, no por ello admite que la tecnología DEBA de ser por ella misma. Es más, el Steampunk procura desmitificar con cierto dejo de humor a la tecnología, para ubicarla en su originario contexto: Ser una herramienta para el progreso humano, pero nunca que esta pueda ocupar el lugar de privilegio que le corresponde a sus creadores.

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Las corrientes contraculturales previas a la aparición de las tecnologías de la información, consideraron a la tecnología en su sentido amplio, como un elemento secundario gestado dentro de un determinado estado de cosas, y en donde la misma, tenía por función, la preservación de ese Status Quo a través de su aplicación más difundida en la práctica: La guerra. En las propuestas contraculturales pre-tecnologías-de-la-información, a la tecnología se le ve como un elemento que es netamente prescindible a fin de propiciar la unión y cordialidad entre los seres humanos. Es sólo en este tipo de planteamientos contraculturales y “pre-tecnológicos”, en donde es factible plantear la posibilidad de retorno a modos sencillos de vida, mu y característicos de por ejemplo los jipíes y sus comunas autosuficientes –que no prosperaron desde una óptica económica- o del rescate de los experimentos sociales por Henry David Thoreau (12 de julio de 1817 – 6 de mayo de 1862) con su Walden, y que era retomado en la novela Walden 2 de B. F. Skinner.

No es sino hasta con la aparición y uso masificado de las tecnologías de la información, en que las nuevas propuestas contraculturales, admiten que la presencia de la tecnología, corresponde a un hecho ineludiblemente subsistente, y el cual, debe de ser asimilado y reencauzado a fin de propiciar fines más constructivos, que sólo rechazarlo en virtud de satanización.

Tanto el Steampunk, como el cyberpunk, integran a la tecnología DENTRO de sus propuestas, y en donde ambas corrientes contraculturales, dan solución práctica a la misma, sin tener que incurri r en su rechazo por sistema.

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Terminales nerviosas electrónicas: El Cyberpunk.

En el Cyberpunk la tecnología alcanza de convertirse en un nivel superior evolutivo. ¿Los robots sueñan con ovejas eléctricas?, sería la interrogante, y pregunta que lleva implícita la posición del Cyberpunk: La tecnología evolucionará, y adquirirá atributos de inteligencia, que alberga como consecuencia, la adquisición de sentimientos… Y se reitera: ¿Los robots sueñan con ovejas eléctricas?, definitivamente si, en la medida de que el avance tecnológico propicia la tendencia a la “humanización” de la tecnología -¿por qué deben de fungir como modelo de evolución los seres humanos, si preservamos atavismos de nuestra originaria naturaleza salvaje? Cuando hemos tenido la oportunidad de ver las películas, Blade Runner o Inteligencia Artificial, nos encontramos con la constante de que las máquinas, y específicamente los robots, han evolucionado para albergar ciertos sentimientos sospechosamente de corte humano, al parecer en la intencionalidad de sublimarlos, y poder así, desvincularos de a contradictoria naturaleza humana., como-si.-ellos-pudieran-ser-independientes-a-los-seres-humanos., porque claramente la tecnología, no puede compartir el mismo tronco atávico. David (Inteligencia Artificial), sólo pretende encontrar al Hada Azul para poder convertirse en un niño de verdad, sin tomar en consideración que son los seres humanos, quienes hacen mayor gala de maldad y salvajismo… Definitivamente un estado de gracia llevado al estado superlativo de si bien, no perdonar, si en cambio de olvidar, a la especie a la cual se pretender horriblemente pertenecer. En el Cyberpunk, la tecnología parte de un estado de gracia que no corresponde al de los seres humanos, por lo tanto, inaugura un estadio de moralidad, en donde única y exclusivamente la violencia, se encuentra justificada por la necesidad de preservación. En Blade Runner, los replicantes luchan por obtener su derecho a la existencia, y derecho inverso que se ha reservado la Humanidad, mediante su potestad de desactivación. -Cogito, ergo summ- . Los robots piensan, por lo tanto existen, y siguiéndose su derecho de reivindicar su preservación. Los replicantes no pelean por nada que no sea su derecho a no ser desactivados, ahí que su lucha, adquiere el grado de absoluta y justificada acción de defensa.

“Los steamers trabajamos creando o modificando los objetos de acuerdo a nuestro imaginario histórico. No estamos contra la tecnología sino de la frialdad y el consumismo que ésta genera” (1).

Pero esto corresponde a la continuación de este artículo bajo el subtítulo: El carbón, agua, engranes: El Steampunk. Esto en nuestra siguiente entrega…

(1) “Steampunks, Retrofuturistas al Vapor”, Revista EMEEQUIS, Número 271, pág.13.

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