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La fascinación por el Steampunk entra por los ojos. Después de que somos atrapados por el aspecto visual, quedamos eternamente –una eternidad circunscrita a la duración de nuestra existencia, por supuesto- enganchados con independencia de la edad. Porque extrañamente el Steampunk, posee la característica de ser a-generacional, no cumple con el presupuesto de ser representativo de un grupo de edad que se encuentra unificado en torno de una suma de inquietudes y que regularmente, son propias y gestadas en un memento temporal y ubicación espacial determinados.

Es innegable que por ejemplo los roqueros, los hippie, punks, etc., resultan ser las consecuencias de sus respectivas épocas, y que dichos movimientos, tienden a plantear las soluciones que estiman más adecuadas a las problemáticas del momento que les tocan vivir, y donde generalmente guarda un especial interés el apartado referente a la crítica al Poder en sentido amplio.

Las contraculturas, critican de formas diversas y más o menos exitosas, las condiciones y circunstancias de la vida que les toca vivir. Esto se puede clarificar recurriendo al ejemplo del movimiento hippie, el cual plantea como elementos de crítica, a las guerras de la segunda mitad del siglo XX, el Autoritarismo de Estado, las mentiras de los políticos, etc. Para el movimiento hippie, la táctica más adecuada para contrarrestar dichos problemas, es utilizar las tácticas del pacifismo activista proados por Gandhi, así como buscar inhibir de forma consciente la tendencia hacia la violencia del ser humano, por lograr ello, los hippie recurrieron a las disciplinas hindúes de auto-control. Visto en términos de problema/critica, se hacen perfectamente claros los sentidos y alcances de los eslóganes: “Amor y Paz”, “La Imaginación al Poder” o “Haz el Amor, no la Guerra”.

Los movimiento contraculturales, hemos dicho, resultan ser consecuencias lógicas de los tiempos a que les tocan pertenecer. Cuando señalamos que los mismos, resultan ser comúnmente generacionales. Lo hacemos en términos de que las inquietudes que exhiben, corresponden a las propias de sectores que se siente relegados en la toma de decisiones, aunado a que se consideran objeto de abuso proveniente del Status Quo. Situación de la cual debe de seguirse que dichos factores, fungen como elementos aglutinantes e identificativos entre sus integrantes.

La identificación generacional de los movimientos contraculturales, se establece en términos de que al existir, factores de convergencia ideológica entre sus integrantes, particularmente con respecto al elemento de crítica al Poder. Resulta lógico estimar que la identificación al grupo contracultural, deberá de cubrir el requisito de que su adepto se encuentre diametralmente opuesto a Poder, es decir que no lo ejerza, además de que se aprecia otro elemento subyacente y relacionado con los efectos del Poder, y el cual consiste en una ausencia absoluta o laxa vinculación a los convencionalismos sociales, situación que generalmente, se presenta entre determinados grupos de edad.

Pero que pasa entonces con el Steampunk? debe de ser considerado una contracultura, no obstante que en términos de lo señalado en líneas que anteceden, parece ser que no da cumplimiento a determinados axiomas, y consecuentemente debe de ser tenido como otra cosa pero no una contracultura?

Previo a entrar al análisis de las anteriores preguntas, hemos de llamar la atención en el hecho de que no encontramos en un ambiente extrañamente contradictorio en el Steampunk, desde el punto de vista de lógica argumentativa y dentro del mismo. Puesto que existen integrantes que niegan el carácter contracultural del Steampunk, sin percatarse que tal negación, involucra por supuesto, el desconocimiento de un objeto, así como planeamiento teórico, pero que tal negación, también genera la inexistencia de “antecesores” así como de “autores” Steampunk… Pero no obstante esta negación totalizadora, quienes buscan declarar que el Steampunk no se trata de una contracultura –que no puede tratarse de una cultura-, recurren extrañamente a la utilización de un sistema para-acreditar-que-el-Steampunk-no-es-una-contracultura, extraído del propio sistema que se niega. Situación que por sí misma, solo acredita de manera indirecta que el Steampunk es una contracultura…

El Steampunk es una contracultura en términos de que preserva un sistema argumentativo. Pero sin embargo, no se ciñe con puntualidad a los elementos que son tradicionalmente son admitidos con respecto a las contraculturas. No guarda la naturaleza de ser generacional, y tampoco aparentemente, presenta la característica de que se encuentre establecido en términos de una crítica perteneciente a un momento temporal y ubicación especial determinados… o quizá sí…

Si bien es cierto que el Steampunk no presenta con puntualidad la característica del orden generacional – no se pueda hablar de que el Steampunk, solo se encuentre presente dentro de un rango de edad determinado- que dicho sea de paso contraria a lo afirmado por Bruce Sterling, mediante su en su ensayo “Guía del Usuario Steampunk”: “…A la gente le gusta el Steampunk por dos buenas razones. Primera, es una gran oportunidad de vestirse en una manera cool, rara que deja perplejos a los convencionales. Segunda, el Steampunk designa diseños que se ven bien. La Revolución Industrial ha envejecido. Así que las máquinas que los Románticos consideraban satánicos ahora lucen románticas.— Si te gusta jugar a disfrazarte, bien por ti. Probablemente seas joven, y, siendo joven, tengas problemas de identidad. Así que mientras pretendas ser un bombero, o doctor o abogado, o lo que sea que tus padres quieran que seas, deberías asegurarte en intentar algunas identidades que sean totalmente imposibles. El Steampunk te ayudará, porque no puedes, jamás, ser un auténtico ciudadano del siglo XIX”.

La dificultad del Steampunk para identificarse con una generación en particular, debe de hacerse consistir en el hecho de que el Steampunk, hace reminiscencia –si bien de forma idealizada- , a una apoca que a ninguno nos ha tocado en suerte vivir… ¿Cómo podría hacerse coincidir o identificar a una generación, con un planteamiento que se es claramente a-temporal, en términos de que corresponde a un momento de la historia que nadie ha vivido? Dicha particularidad, hace inferir que el punto de crítica del Steampunk como movimiento contracultural, no atiende a un criterio generacional/temporal. Lo que implica que éste, se ubica en un estadio transcendente y universal.

¿Cuál es la causa para que la inconformidad a un estado de cosas, haya esperado por largo tiempo antes de requerir a su contraparte, en términos de un planteamiento contracultural, que se le opusiera? Resulta claro que se habrían presentado las condiciones materiales apropiadas para propiciar un supuesto, que evidentemente se encontraba presente soterradamente en la vida diaria, pero que habría pasado inadvertido, dada su obviedad; la tecnología.

La tecnología en el Steampunk, se presenta como una particularidad excepcional que resulta no ser compartida por otros movimientos de contracultura…. Ni con los hippies, los punks, etc. –obviamente siempre habrá excepciones que se nos puedan escapar en este momento-, hicieron descansar alguna parte de sus propuestas, en la integración del factor tecnológico en ellas. Aquí es necesario aclarar, que si bien se presenta regularmente la crítica a la tecnología en otros movimientos contraculturales, esta no reviste el carácter de elemento principal, sino que se presenta como un subproducto de un elemento que lo determina –Por ejemplo, se establece la crítica a la actividad de la guerra, en donde la tecnología se convierte en un elemento subyacente a esta, es decir: Una causa que implica a sus efectos…-. Generalmente otras contraculturas, no se ocupan de integrar a la tecnología DENTRO de sus propuestas, porque aparentemente no es tomado como principal, sino que guarda un papel secundario…

El elemento tecnológico integrado al Steampunk, propicia que éste se encuentre en posibilidad de conocer más íntimamente al elemento sobre el cual funda su crítica -lo mismo hacen los demás movimientos, con respecto a sus elementos de crítica- En el caso del Steampunk, la tecnología se convierte en un objeto de crítica, que se hace consistir en que ésta debe de convertirse en un medio simplemente utilitario, sin llegar de ninguna manera a constituirse en un fin. Toda vez que proceder en este sentido, resulta perjudicial a la Sociedad.

El Steampunk admite y utiliza a la tecnología para establecer una crítica constructiva con respecto a la misma, y en donde con la customización de esta, tiene como fin despojarla de la impersonalidad que le otorga su producción para- efectos de su consumo-y-después-deséchese. La tecnología en manos del Steampunk, tiende a revalorizar a la pieza producida. No ya solamente desde el punto de vista utilitario, sino que le adiciona el convertirla en pieza artísticas en base de trabajos de customización. Ahora no solo hablamos de una muestra simple de tecnología, y nos vemos obligados a referirnos a una pieza provista de características artísticas –cada creador Steampunk, otorga a sus creaciones características que las hacen plenamente diferenciables- y nadie tira al bote de basura, una obra artística… Eso es básicamente el Steampunk como contracultura.

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