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La taza estaba astillada en su fondo, muestra estaba en el arillo de café que dejaba sobre la servilleta de papel en que descansaba. No obstante no fue impedimento para escuchar lo que comentaba Luisito con esa cara de compungido que se le salía también.

Entre sorbo y sorbo de aquel asqueroso café-de-un-Café-de-Chinos de Santa María la Ribera, miraba de vez en cuando a su interlocutor, para que éste tuviera la certeza de que le bridaba toda su atención. – Es Policía, más bien, Agente de la Procuraduría. Ya vez que está aquí a la vueltecita, sobre Reforma… El canijo me hizo la balona una vez, y cómo sabrás, siempre es mejor adoptar a un tira para lo que se pueda ofrecer…- El asintió soportando su asco del sabor del café.- Esto es de dando y dando: Y favor con favor se paga… Y bueno, ahora es a mí a quién toca pagar…-

JS quitó con el dorso de la mano una pelusa del sombrero de hongo que había puesto sobre la mesa, y en el cual, como siempre, se encontraban ubicados sus gogles dorados – Bueno, pero no entiendo muy bien que es lo que tengo que ver con tu asunto…- dijo mirándole inquisidoramente, mientras hacia de lado la taza, jurándose que volvería a pedir en esos lugares ese presunto “café americano”.

– ¡Ah!, pues resulta que me dijo que en algún momento todos podemos ser útiles a otros, bueno, no lo dijo de ese modo, porque es muy mal hablado… Pero eso quiso decir… El Güey tiene atravesada una bronca aquí cerquita, alo mejor y viste las patrullas y la ambulancia…- JS asintió con la mirada cruzando los brazos sobre su pecho.- Esta bien, si es para ayudarte, no tengo porque no hacerlo, aunque esos cabrones… – Sólo te pido que le escuches, y si no puedes. Ni modo, no será por falta de ganas… Y si te ves comprometido, de antemano, por mi parte una hay fijón, sólo te pido que lo escuches y después tú decides… -.

En aquel momento, entró al Café MEI PAH. Un sujeto de unos cincuenta y cinco años, corte de pelo tipo militar, canoso y bigote de foca mal recortado. Vestido con una gabardina negra que azuleaba de tanto Sol que había recibido, ajada de mugre en el cuello y los puños, y de donde se alcanzaba a apreciar que usaba una camisa de cuadros azules, pantalones vaqueros holgados con un cinturón de enorme hebilla, botas puntiagudas de piel de víbora. Con esa indumentaria, el sujeto, daba puntual cumplimiento al arquetipo de agente policiaco mexicano.

El sujeto de detuvo a la entrada de café, buscando con esa mirada escrutante de quién se sabe provisto de Poder. Su mirada era acuosa, propia de bebedores consuetudinarios. Sospecha que se veía confirmada, con la cara pálida de quién aún padece los efectos de la borrachera de la noche anterior, era pues, una cara de cruda mal curada…

La comensalía a esa hora de la mañana, se encontraba compuesta de cinco o seis trabajadores de la oficina del Partido Político que se encontraba casi al frente del café, con corbatas de 60 pesos compradas en los puestos de los ambulantes. Dos parejitas de chamacos, que se veían desvelados y pálidos, por haber puesto en práctica sus capacidades amatorias, y que habían salido antes de que dieran las doce en el cuatro letras en que se habían metido la noche anterior…

El sujeto, al ver a Lusito, levantó su mano derecha a modo de saludo, poniéndose a marcha esquivando las mesas del Café, y plantándose frente a la mesa.

–Quíhubo mi Güicho… Cómo quedamos… Buenos días mi buen… Saludó a JS, mientras registraba mentalmente el atuendo de éste: Chaleco de cuyo bolsillo izquierdo sobre salía la leontina de un reloj que se encontraba oculto en el bolsillo del mismo, la levita azul marino, pantalones de montar y botas apropiados a los mismos.

– Buenos días.- respondió JS, con voz gangosa de un sueño recién superado pocos momentos antes. Mientras el sujeto se sentaba y levantaba la mano para pedir servicio, y seña a la cual, se acercó solicita una mesera regordeta, pechugona y de minifalda mal fajada, que saludó al tipo en carácter de cliente VIP. -¡¿Qué le traemos comandante?!- Mira mi reyna, tráeme unos chilaquiles con dos huevos montados, que todavía estoy crudo de anoche, y a los señores, lo que pidan.- Luisito y JS, declinaron el ofrecimiento con señas.- Horita mi comandante, ¡Haber Fong!, ¡Cómo vas, que ay hambre! Gritó la mesera, al cocinero que asomaba la cabezota por el mostrador de la cocina, y mismo del que no se sabía si era que aún tenía sueño o eran los ojos rasgados, los que daban ese efecto. El cocinero emitió algunas palabras en cantonés, y que sólo él entendía, pero por el dedo medio levantado que exhibía, demostraba claramente que existen gestos groseros que resultan ser universales…

Javert-¿Éste es quién me decías? –Dijo señalando con el mentón a JS. – Si – Dijo Luisito con una voz apagada.
– Éste tiene su nombre…- Increpó JS.
– Tei Quiresi, mi buen; Arnulfo Gorostieta, agente de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal…
– J… S…, a sus órdenes…
-¿Te caí?, pús a ver si es cierto, ¿De que la rolas carnal?…
– Soy autodidacta pluricultural metafísico.
– ¿Eso se estudia en la Universidad?
– Si, estúdielo y verá que es interesante cuando se le haya el modo…
– Bueno, aquí Luisito dice que eres chucha cuerera para el asunto que traigo entre manos, ¿Le has dicho algo Luisito a aquí, a mi amigo el lagartijo?- JS, recordó que lagartijo, era una forma de referirse a las personas de traje hace unos 150 años.- No comandante, sólo le comenté de las patrullas y la ambulancia, y que tenían que ver con Usted…
– Ah, ta´ bueno, mira amigo lagartijo, la cuestión es que se echaron a un Güey, de los de ustedes…
-Steampunk.
– Eso, estinpón, y la neta, mi jefe me encargó que lo investigara, pero cómo ustedes son medio satánicos, pues necesito a alguien que esté dentro de los estinpones, porque cuando pregunto, nomás no. Además, aquí Luisito me dice que tú conoces a todos los del gremio…
– Ay algo de eso…- Interrumpió su dialogo, cuando se acercó la mesera de la minifalda, poniendo frente del “Comante” los chilaquiles solicitados, así como una taza con agua caliente, dos sobres de Nescafé y otra cantidad igual de sobres de azúcar. -¿Dónde está el cadáver?- Dijo JS, una vez que se retirara la mesera pechugona.
-Aquí adelantito, en los departamentos Alférez.
– Los conozco, es el edificio donde está la Escuela de Baile…
– Ándale, la Escuela esta en el segundo piso, y el departamento del muerto en el tercero. Lo más cabrón es que nadie escuchó nada, y no vieron nada… Un caso para la araña…
– O para Fu Manchú…- Refirió JS, socarronamente. –Pues deberían de echar mano de su aparato de Inteligencia…
– No mames lagartijo, ¿A quién le hechamos Tehuacán en las narices? ¿O toques en los abajeños?, esto es trabajo de campo, científico cien por ciento… Además la Comisión de Derechos Humanos, no nos deja…
– No sea que les emita una recomendación, ¿Verdad que duelen los periodicazos?
–No más poquito…- El “comandante” extrajo de una bolsa de la gabardina, dos fotografías Polaroid que colocó sobre la mesa. Las tomas habían sido obtenidas de manera apresurada, pues carecían de las escalas que acostumbran poner los peritos forenses para ese tipo de casos.
-¿Quién tomó estas fotos?
-¿Quién va a ser, pu´s miguel…
– Pues están de la chingada…
-Qué querías lagartijo, ¿Fotos de Estudio?
-Qué bueno que no se dedica a la fotografía, cómo que no le salen los ángulos… Nada más le sacó la cara…
-Pu´s suficiente, sirven para que lo reconozcan por la cara, si fotografío la nuca, pu´s nadie…
-Si lo reconozco, es R…, perjudicial el sujeto. Vayamos al lugar, es interesenta el asunto.
– Vá mi querido lagartijo, Lusito, hay paga la cuenta…

El “comandante” Gorostieta y JS, salieron apresuradamente, dejando a un sorprendido Luisito, que sólo alcanzó a hacer una llamada desde su celular, para pedir, le trajeran dinero para pagar la cuenta. Mientras llegaba el dinero, se sentó en el sitio que había ocupado el “comandante”, y comenzó a comer los chilaquiles que estaban servidos.
-Señorita, tráigame pan, por favor…

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