Manchester… 18…

Mi muy querido amigo. Desde hace tiempo ya que he tenido que ausentarme de los lugares comúnmente concurridos tanto por su servidor como por Usted, dada la existencia de asuntos que han requerido de mi atención de manera personal, y que me han arrebatado la oportunidad de poder gozar de su entretenida y juiciosa platica.

El motivo de la presente misiva, consiste en comentarle que hace pocos días, fui entrevistado por una reportera francesa –sorpresas que nos procura esta época: mujeres reporteras. Bienvenidas las sorpresas que se nos tengan deparadas-. Y que la referida dama, fuera de la entrevista realizada, preguntó a quién esto escribe, qué beneficio personal/social acarreaba pertenecer al movimiento conocido como Steampunk.

Claro y como Usted, lo sabe, conteste sin muestra de duda que era: La Tolerancia.

Ahora, y previo a que el articulo sea publicado y leído por la gente. Estimo conveniente y oportuno, pasar a explicarle puntualmente porque estimo que el Steampunk propicia la tolerancia.

Partamos desde el inicio. Cómo sobradamente está enterado, quien esto escribe, adoptó el Steampunk, porque involucraba una forma de expresión, que satisfacía a mi fuero interno como individuo, y como ser humano. Por primera vez podía expresarme construyendo, pensando y vistiendo como no se me era permitido socialmente. Claro está que proceder de esta forma, me granjeó la etiqueta de excéntrico.

Mi gran fortuna, ha consistido en que he tenido la gran suerte de encontrarme y reunirme con otros seres humanos que comparten mis aficiones. Con personas que se permiten por algún momento, escapar de los convencionalismos sociales, y ser lo que se desea ser.

Usted querido amigo, sabe muy bien a lo que me refiero. Cómo me complacer sorprenderle cada ocasión en que me visita, con la presentación de un aparato imposible en la realidad, pero plenamente valido en la ficción… La posibilidad de lo imposible, dentro de un mundo creado a modo, en una realidad plenamente personal y muy satisfactoria… ¿Qué más se puede pedir a la vida que la posibilidad de ser lo que se desea ser? ¿Qué persona o Sociedad, tiene el Derecho de arrebatarme mi mundo personal? Nadie afortunadamente.

Al momento de abrazar el Steampunk como regla de vida, su servidor casi por conjuro, fue refutado como un fantoche en los peores casos, y en los mejores, como un excéntrico… Pero siempre habrá comentarios.

Yo me conformo con hacer lo que a muchos no se permiten hacer, por miedo a la vergüenza Social. Me afirmo como individuo, en la medida de que hago lo que deseo, y me satisface mi  actuación, siendo por tanto feliz. ¿Qué no es lo más preciado para una persona, el concebirse feliz de con los trabajos propios?

Romper con la Sociedad así sea momentáneamente, es una actitud que a los espíritus débiles no se permiten.  Aunque concedo que reconocerse como individuo, no es una acción que resulta fácil para la mayoría, que busca la comodidad de la estandarización social. Es decir: se sacrifica la individualidad por la colectividad… Y por desgracia el ser colectivo socialmente, es uno plano, y sin ningún chiste…

Pero he de decir querido amigo, que del hecho de la crítica. También se pueden obtener enseñanzas, contenidas en las siguientes premisas:

PRIMERO: Que la Sociedad, no admite lo que es diferente.

SEGUNDO: Que lo diferente provoca miedo.

TERCERO: Que cuando se tiene miedo, se busca anular su fuente.

RESULTADO: LA INTOLERANCIA.

Mi apreciado amigo, cuando producto de la vivencias en el Steampunk, me he encontrado en situaciones en que las demás personas me miran extrañadas, burlonamente o que pretenden demostrar mente abierta. Definitivamente llego a la determinación –de manera consciente- de que no debo de reproducir las conductas de que soy objeto.

Cuando de manera consciente y voluntaria, quise integrarme al movimiento Steampunk. También generé el compromiso de ser tolerante con quienes desean expresarse de cualquier manera, al efecto de procurarse su satisfacción y felicidad personal. Ante todo ello, ¿Quién tiene derecho a ser intolerante? El que no desea ser individualmente FELIZ.

Esperando poder haber aclarado mis pensamientos en algo, para Usted, querido amigo. Se despide su afectísimo servidor

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